Ramón era licenciado en Derecho. Ingresó en el PSOE y la Unión General de Trabajadores en 1973. En 1979 fue elegido alcalde de Leganés. Tenía 25 años y fue el segundo alcalde más joven de España en las primeras elecciones municipales tras la restauración de la democracia como candidato del PSOE. Obtuvo más del 50 % de los votos, y fue reelegido en 1983 con más del 70 % pero dimitió ese mismo año al ser elegido diputado autonómico en el Parlamento regional de Madrid, la Asamblea de Madrid, en las primeras elecciones regionales. Fue diputado de 1983 a 1995 y elegido primer presidente de la Asamblea de Madrid, y fue, por tanto, uno de los principales impulsores de la puesta en marcha de la cámara y del Estatuto de Autonomía de la CAM.Fue miembro del Gobierno regional de Madrid entre 1987 y 1995, como Consejero de Cultura y Portavoz de Gobierno, y desde 1991 hasta 1995 fue Consejero de Hacienda.Formó parte de la Comisión Ejecutiva Regional de la FSM, del Comité Provincial de la Unión General de Trabajadores, del Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español, del Comité Regional de la Federación Socialista Madrileña (hoy Partido Socialista de Madrid-PSOE) y de la Comisión Ejecutiva de la Federación Española de Municipios y Provincias.Ramón formó parte de aquel PSOE que lideraron Felipe González y Alfonso Guerra. Un PSOE moderno y europeo que poco tuvo que ver con el PSOE que se creó tras la muerte de quien fuera su fundador, Pablo Iglesias; aquel PSOE que durante la II República se implicó en acciones tan peligrosas y destructivas como la revolución de 1934, tanto en Asturias como en otros lugares, y que acabó con varios de sus líderes en prisión. Tras la derrota en la guerra, buena parte de aquellos líderes fueron al exilio.Y fue durante el franquismo terminal cuando un PSOE rejuvenecido creyó que su destino era la Democracia, la misma que había resucitado en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. A ese nuevo PSOE se incorporó el joven Ramón Espinar, una persona inteligente que gozaba de un gran sentido del humor. Quienes le apreciamos y admiramos le echaremos mucho de menos pero no por muchos años, pues nos quedan pocos de andar entre los vivos.Quede escrita mi condolencia para la familia y en especial para su joven, inteligente y valioso hijo.