Reseña05.09.2026 22:01 Actualizado: 05.09.2026 22:01

Sin problema alguno, Chapinero Alto podría reclamar el título de distrito gastronómico de Bogotá. Hace algo más de una década aparecieron restaurantes que cambiaron y elevaron la manera de comer en el viejo barrio y, por extensión, de la ciudad.Uno de ellos fue Amen Ramen, tal vez el primer local –pequeño y acogedor– en poner los noodles hechos en casa en el centro de la conversación, aunque lejos de la ortodoxia japonesa que luego se multiplicaría por Bogotá. LEA TAMBIÉN La idea, que hoy cumple 10 años, fue y sigue siendo presentar versiones propias de ramen, baos y gyozas. Detrás de ese concepto han estado Isaac Monroy –un cocinero bogotano que había trabajado en Nueva York– y Mar Díaz –cocinera momposina–, pieza fundamental para agregar una identidad nacional.El resultado fue una cocina que entendió que el ramen podía hablar en lengua criolla. En sus platos aparecieron cilantro, cucayo, titoté, pasta de ajonjolí sucreña, cubios y pipián. Monroy aplicó técnicas de alta cocina, para un resultado rico pero sin solemnidad.Para celebrar su primera década, Amen Ramen armó un menú especial que recupera algunos de sus primeros platos, como sus sensacionales baos de lengua con mayonesa de wasabe, tocineta y cebolla caramelizada; o las gyozas de pipián rellenas de costilla de res, papa criolla, ají de maní y ponzu de hierbas; o sus tremendas alitas de pollo orgánicas, al estilo vietnamita, glaseadas en chiles. ¡Platazo!, literalmente para chuparse los dedos. LEA TAMBIÉN Paso a los noodles caseros, entre los que destacan sus fideos con pasta de ajonjolí, suero sabanero de Chinú (Córdoba), maní, hongos shitakes y hierbas frescas. Muy gustosos.Y en la adulta materia de los ramens –que es el corazón de la casa– destacan dos: el de costilla con bok choi (que es una col china), cebollas tatemadas y kombu (alga marina) y la joya de la corona que un sopón que se llama Gyukotsu que trae un caldo de res emulsionado con tuétano y mantequilla de kimchi –de ahí su sedosidad y potencia–, cortes de vacío de res, huevo, palmito, raíces chinas y pimienta Sechuan. Una pieza vigorosa por la que siempre hay que volver. Y de dulce, su curioso merengón de guayaba agria –con unos perfiles bien especiales– y su eficaz plátano maduro rostizado con ‘nibs’ de cacao, titoté y helado de vainilla, que es más un referente Caribe que japonés, por su puesto. LEA TAMBIÉN Sabores intensos, platos reconfortantes y una atmósfera divertida. Amen Ramen es un lugar muy creativo que, más allá de las eternas quejas de los ortodoxos, gana por una sencilla razón: es muy rico.Diez años después, la premisa y misión parecen seguir intactas: servir fideos sabrosos, buenos tragos y, de paso, tomarle el pulso a un barrio muy entretenido de la ciudad que parece seguir liderando la movida gastronómica de Bogotá.Amen Ramen. Carrera 6.ª n.º 53-51 Chapinero, Bogotá. Cel: 315 8811687.MAURICIO SILVAPara EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.