Análisis Exclusivo suscriptores Un informe documentó 8.341 cuerpos y 52.305 restos humanos entre 2006 y 2024. Hubo hallazgos en los 32 estados.Miles de fosas clandestinas revelan la geografía de la desaparición en México Foto: Archivo EL TIEMPO / AgenciasSUBEDITOR DE LA SECCIÓN INTERNACIONAL05.09.2026 21:15 Actualizado: 05.09.2026 21:15
El 19 de febrero de 2023, Juan Pablo Vargas, de 29 años, y quien se dedicaba a vender comida para animales, fue detenido por policías municipales después de una discusión en Romita, Guanajuato, centro de México. Poco después, su esposa, Daniela Castro, llegó a la estación junto con su amigo Carlos Rocha para pagar la fianza y conseguir su liberación. Los tres terminaron dentro de las celdas. Esa fue la última vez que sus familias tuvieron noticias de ellos.Cuatro días después, el 23 de febrero, los tres cuerpos fueron encontrados enterrados en una fosa clandestina en un campo de cultivo con huellas de tortura. LEA TAMBIÉN Este episodio (conocido como el ‘caso Romita’) es uno de los miles que aparecen en el informe ‘Trazar la ausencia, caminar la esperanza’, una investigación del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México que presenta un análisis profundo sobre el hallazgo de fosas clandestinas en México entre los años 2006 y 2024.El informe –que se basa en registros de fiscalías, reportes de prensa y entrevistas con colectivos de búsqueda, familiares y funcionarios– documentó un mínimo de 3.516 fosas clandestinas, 8.341 cuerpos y 52.305 restos humanos. Por separado, las fiscalías estatales reportaron 5.152 fosas y 5.718 cuerpos.Fosa común Sonora México Foto:@AztecaNoticias/XEl documento plantea varias razones para explicar estas diferencias: algunas autoridades no entregan la información solicitada; no existe una definición común de lo que debe considerarse una fosa clandestina y tampoco hay una metodología única para registrar los cuerpos.El problema tampoco termina cuando los restos son recuperados. El informe señala que hay más de 79.000 restos humanos sin identificar en los servicios forenses de México. Muchos de los cuerpos recuperados en fosas permanecen durante años en ese sistema.La magnitud de la crisis mexicana también puede dimensionarse frente a otros episodios de desaparición masiva en América Latina. El registro nacional de Red Lupa contabilizaba 135.048 personas que permanecían desaparecidas al 16 de junio de 2026, una cifra equivalente a unas cuatro veces y media la estimación de 30.000 desaparecidos durante la dictadura argentina y a más de 90 veces las 1.469 víctimas de desaparición forzada en Chile durante el régimen de Augusto Pinochet.Cambio de geografíaLos hallazgos permiten trazar, estado por estado, cómo estos sitios se han convertido en uno de los rastros más visibles de la crisis de desapariciones que atraviesa México y cómo, lejos de estar confinados a lugares remotos, en algunos casos forman parte de los mismos espacios donde transcurre la vida cotidiana.Los estados con más fosas documentadas por la prensa fueron Guerrero, con 416; Veracruz, con 400; Sonora, con 381; Guanajuato, con 294; y Jalisco, con 263. En conjunto, concentran la mitad de los hallazgos registrados por los medios. Pero el dato que muestra mejor la extensión del problema es otro: entre 2022 y 2024 se encontró al menos una fosa clandestina en cada una de las 32 entidades federativas. LEA TAMBIÉN El mapa también cambió con el tiempo. Entre 2006 y 2012, los principales focos estaban en estados del norte, como Coahuila, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas. En los años siguientes, los hallazgos aumentaron en Veracruz, Guerrero y Jalisco.Peritos forenses trabajan en la excavación de una fosa clandestina en Zapopan (México). Foto:EFEEntre 2019 y 2024, Sonora pasó de registrar tres fosas en el periodo anterior a 361. Guanajuato pasó de seis a 283. Colima, por su parte, tuvo la tasa más alta del país en relación con su población: 30 fosas por cada 100.000 habitantes.Los investigadores encontraron fosas en desiertos, cerros y terrenos abandonados, pero también debajo de casas, en patios, parques, canchas deportivas, escuelas, pozos, caminos e incluso en lugares de convivencia. Entre 2020 y septiembre de 2024, predios, inmuebles privados y caminos concentraron el 73 por ciento de los hallazgos registrados en medios (ver gráfico).Por ejemplo, en Tenango del Valle, Estado de México, 12 cuerpos fueron encontrados debajo del cemento de una bodega que funcionaba como salón de fiestas; en Escobedo, Nuevo León, 13 cuerpos aparecieron en una cancha de fútbol; y en el fraccionamiento Chulavista, en Jalisco, los buscadores encontraron siete bolsas con restos humanos enterradas en un parque.De igual forma, el informe identifica 23 fosas de uso reiterado. Son lugares donde ya hubo una intervención y, aun así, tiempo después vuelven a aparecer cuerpos o restos humanos.Aaproximadamente tres de cada cuatro personas encontradas en fosas clandestinas eran hombresEn el Parque Nacional El Veladero, donde fue encontrado el cuerpo de Daniel Moy Abarca, un activista LGBTIQ+ que fue sacado en septiembre de 2023 por la fuerza junto con cinco personas más y desaparecido por un grupo de personas armadas de un centro de rehabilitación que solía visitar en la ciudad de Acapulco, se documentaron 13 hallazgos entre 2020 y septiembre de 2024, con unos 45 cuerpos distribuidos en 27 fosas.Una integrante del colectivo Proyecto de Búsqueda Guanajuato explicó a los investigadores por qué estos lugares pueden convertirse otra vez en fosas. Después de sacar un cuerpo, contó, los trabajadores vuelven a cubrir la excavación y colocan cintas amarillas para señalar que ya fue intervenida. Eso no necesariamente impide que alguien regrese.Autoridades encuentran una fosa común en Jalisco (México). Foto:EFE“En esas mismas fosas que ya habían sacado cuerpos, volvieron a meter otros. No sé si porque ya estaba escarbado y estaba la tierra bien blandita, removida, o pensarían que ya no se iba a buscar porque ya estaba marcado (…) están haciendo eso, de enterrar donde ya se extrajeron cuerpos”, relató.Por eso, para los investigadores, la reutilización de estos lugares no puede explicarse simplemente como una coincidencia, sino que apunta a un patrón de fallas en la investigación, en el resguardo de los sitios y en la prevención de nuevos crímenes.Una ‘zona gris’El informe documenta otros episodios en los que las personas desaparecidas pertenecían a un mismo grupo, trabajaban en un mismo lugar o fueron víctimas de una violencia que parece relacionada con las actividades que realizaban.En 2023, por ejemplo, ocho trabajadores de un call center desaparecieron en Zapopan, Jalisco. Tenían entre 20 y 30 años. Días después, sus cuerpos fueron encontrados en una barranca del municipio. El mismo patrón de desapariciones colectivas aparece en otro caso documentado en Chikindzonot, Yucatán, donde fueron recuperados los cuerpos de ocho hombres que habían desaparecido días antes después de ser privados de la libertad por hombres armados vinculados, según el informe, con el Cartel de Caborca y el grupo conocido como Los Limones. LEA TAMBIÉN El panorama de las fosas clandestinas y la desaparición en México. Foto:EL TIEMPOEstos casos son importantes porque muestran que las fosas no necesariamente son usadas para ocultar a una sola persona. En algunos territorios, la desaparición puede convertirse en una práctica colectiva contra personas que comparten un trabajo, una actividad económica o un mismo espacio.El informe pone especial atención en los trabajadores del transporte. En el Estado de México, en 2024, fueron encontrados 16 cuerpos en dos pozos utilizados como fosas clandestinas. Algunos estaban desmembrados y presentaban signos de tortura. La mayoría de las víctimas serían transportistas, tanto del transporte público como de aplicaciones digitales.El caso ilustra lo que los autores llaman la “zona gris”: situaciones en las que no existe una confirmación definitiva sobre quién realizó los asesinatos, pero aparecen indicios de una posible convergencia entre organizaciones criminales y autoridades.Y los perfiles de las víctimas tampoco se limitan a trabajadores o personas atrapadas en disputas criminales. El informe documentó casos de periodistas, defensores de derechos humanos, policías, militares y funcionarios públicos.En Sonora, por ejemplo, Tomás Rojo, líder yaqui y uno de los portavoces de los pueblos que se oponían al Acueducto Independencia, desapareció en 2021. Su cuerpo fue encontrado posteriormente en una fosa en Vícam, Guaymas. Ese mismo año, en Veracruz, Miguel Vázquez Martínez, fundador de la Alianza de Comunidades en Defensa de los Ríos Bobos, Nautla y Tecolutla, fue localizado en una fosa dentro de una casa de seguridad en Tlapacoyan. En Chihuahua, otro caso fue el de Karina Rubio Domínguez, consejera de la asociación Renace y Vive Mujer. En 2023 fue localizada en una fosa clandestina ubicada en el patio de una vivienda de Ciudad Juárez.Cuerpos encontrados en México Foto:Twitter: @lopezdorigaMujeres y niñosEl informe encuentra otra dimensión particularmente grave cuando analiza los feminicidios relacionados con fosas clandestinas.Entre 2020 y septiembre de 2024 se documentaron 58 fosas vinculadas con feminicidios, en las que fueron contabilizados 92 cuerpos de mujeres, niñas, niños y adolescentes. Los investigadores pudieron identificar directamente a los perpetradores en 48 casos: el 81 por ciento eran particulares y el 18 por ciento pertenecía a grupos del crimen organizado. En más del 40 por ciento de los casos, el agresor era la pareja o expareja sentimental de la víctima. LEA TAMBIÉN Pero algunos casos muestran que la violencia no terminó con el asesinato de las mujeres. En Sonora, Irlanda Rocío, de 42 años, fue enterrada junto con su hija Emily, de 9 años, dentro de su propio domicilio. Su hijo Dominick, de tres, fue localizado sin vida cerca de unas vías ferroviarias. En otro caso, Gabina Esperanza, de 46 años, fue asesinada y enterrada junto con su nieta Zoe, de 10 años, en una fosa ubicada en Hidalgo.Los investigadores documentaron además que al menos 25 de las mujeres asesinadas eran madres y dejaron a 40 niños, niñas y adolescentes en condición de orfandad. En cuatro casos, los menores también fueron asesinados: tres eran hijos o hijas de las víctimas y otra era su nieta. En todos esos casos, los feminicidas fueron parejas o exparejas sentimentales de las mujeres.El informe explicó que la violencia encontrada en estos casos tiene características diferentes a las observadas en otras fosas. El estrangulamiento, el traumatismo físico y las armas blancas aparecen como los métodos más recurrentes y, en muchos casos, se utilizó más de una forma de violencia contra la víctima.“Esto no solo nos habla de una violencia excesiva, sino de una intención no solo de quitarle la vida a la mujer, sino también de producirle dolor y destruir su integridad, lo que va más allá de un uso meramente estratégico de la violencia”, explicó Andrea Horcasitas Martínez, una de las investigadoras que, junto a Fernanda Lobo y Mariana Marchand, presentó el informe en Ciudad de México.Hallazgo de cuerpos en México. Foto:AFPLa información disponible permitió identificar el sexo de 1.506 personas mencionadas en los reportes periodísticos. El 76 % eran hombres y el 24 % mujeres. La mayoría de las víctimas cuya edad pudo establecerse tenía entre 20 y 39 años.“Esto significa que aproximadamente tres de cada cuatro personas encontradas en fosas clandestinas eran hombres. Cuando comparamos estos datos con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, encontramos una similitud muy fuerte, ya que en este registro el 85 % de las personas localizadas sin vida eran hombres, frente al 14 % de mujeres”, añaden las investigadoras.Mientras las autoridades no logran unificar sus registros, las familias de personas desaparecidas continúan buscando en cerros, terrenos, parques, pozos y predios. En México, esa búsqueda también ha convertido a las familias de personas desaparecidas en quienes encuentran las fosas, recuperan indicios y obligan a las autoridades a mirar lugares que, muchas veces, ya habían sido revisados. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









