Con la entrada del gobierno de Abelardo de la Espriella al poder, resurgió un tema que ha hecho parte de los debates en materia de derechos humanos durante los últimos años: la Educación Integral en Sexualidad (EIS). Cuando se escucha hablar sobre estrategias pedagógicas para formar a niños, niñas y adolescentes desde la etapa escolar en la prevención del embarazo, el reconocimiento de violencias basadas en género y la inclusión, surgen inquietudes respecto a lo que implica. Entre ellas, reaparecen las críticas de sectores conservadores que cuestionan estos programas, los asocian con que busca “perjudicar a la niñez” y promueve lo que denominan “ideología de género”.

El más reciente de estos episodios fue protagonizado por la exministra de Educación, Viviane Morales -quien presentó su renuncia el pasado 2 de septiembre-, cuando aseguró que los temas relacionados con educación integral en sexualidad son, en realidad, una “estrategia progresista” con la que se busca “ideologizar a los niños”. ¿Pero de qué se habla realmente cuando se refieren a la formación de niñas y niños en estos temas dentro de los ámbitos escolares?

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