NoticiaUn estudio de tres años encontró que la educación integral en sexualidad transformó creencias sobre el cuerpo, reproducción, género y violencia.El primer Índice del Poder de Decidir en Colombia midió durante tres años los cambios en adolescentes y jóvenes que participaron en programas de educación integral en sexualidad. Foto: ARCHIVO SECRETARÍA DE EDUCACIÓN DEL DISTRITO.PERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD01.09.2026 16:41 Actualizado: 01.09.2026 16:41
En medio de los cuestionamientos públicos que ha generado la educación integral en sexualidad (EIS) Durante tres años, 656 adolescentes y jóvenes de ocho territorios de Colombia respondieron las mismas preguntas sobre su cuerpo, la sexualidad, la reproducción, el género y sus derechos. LEA TAMBIÉN El resultado muestra un cambio significativo: la capacidad de tomar decisiones informadas pasó de 51% al inicio de los programas de educación integral en sexualidad a 70% al finalizar el proceso. La cifra resume el trabajo realizado entre 2023 y 2025 en 15 cohortes de ocho comunidades —Soacha, Kennedy, Bosa, Barú (Cartagena), cuatro colegios de Cali, Urabá, Pueblo Viejo (Magdalena) y Solano (Caquetá)—.El dato hace parte del primer Índice del Poder de Decidir (IPD) desarrollado en Colombia, una herramienta creada por la Fundación Poderosas Colombia y Cifras & Conceptos para medir si la educación sexual logra traducirse en mayor autonomía y conocimiento entre adolescentes y jóvenes.El reconocimiento de que la virginidad es una construcción social aumentó. Foto:iStock.Una brecha que la ley no ha logrado cerrarEl estudio llega en un momento en que la evidencia sobre el estado de la educación sexual en Colombia sigue mostrando una distancia amplia entre lo que exige la norma y lo que ocurre en las aulas. El país cuenta con un marco legal robusto —la Ley 115 de 1994 y la Ley 1620 de 2013—, respaldado además por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en el caso Paola Guzmán Albarracín vs. Ecuador obligó a los Estados de la región a garantizar el acceso a este tipo de educación como parte del derecho a la educación. Sin embargo, los datos muestran que la norma no garantiza la práctica.Según el Índice Welbin 2024, elaborado por Escalando y la Universidad Javeriana, "Sexualidad e Igualdad de Género" es, de forma consistente, el área de bienestar con menor cumplimiento en los colegios del país, con apenas 41% a nivel nacional. Solo el 34% de los colegios ha capacitado a sus docentes en sexualidad y derechos reproductivos en los últimos dos años, apenas el 10% lo ha hecho en prevención del VIH, y únicamente el 19% ha entregado información actualizada sobre anticoncepción.El panorama regional tampoco es alentador. Un estudio de UNFPA y Flacso de 2024 encontró que Colombia tiene un grado "bajo" de implementación efectiva de programas de EIS en el sector educativo, y advierte que, pese a los marcos legales vigentes, la implementación de este tipo de educación se está desacelerando en América Latina. LEA TAMBIÉN El reconocimiento de la violencia basada en género pasó de 69% a 92%. Foto:EL TIEMPOLas consecuencias se reflejan en las cifras de embarazo adolescente. Aunque la tasa bajó del 21,5% al 14,3% de los nacimientos totales entre 2005 y 2024 —una reducción atribuida al trabajo conjunto del Estado, el sector privado, la cooperación internacional y la sociedad civil—, cerca del 17% de los nacimientos del país aún corresponden a niñas y adolescentes, y Colombia es uno de los principales contribuyentes a que América Latina tenga la segunda tasa de embarazo adolescente más alta del mundo, según cifras del Banco Mundial de 2025.A esto se suma un dato que los organizadores calificaron de preocupante: según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) 2025, el acceso de la juventud a información sobre sexualidad disminuyó entre 2015 y 2025, al pasar del 95,1% al 80,4% en el caso de las mujeres y del 94% al 71,4% en el de los hombres.Frente a ese contexto, Poderosas —una organización que trabaja círculos de educación sexual integral y procesos de liderazgo juvenil, además de formación en diversidad, equidad e inclusión para empresas— se unió desde 2022 con Cifras & Conceptos, la firma de consultoría e investigación dirigida por César Caballero, para convertir en un índice validado la encuesta que la fundación venía aplicando de forma empírica.Creció de 34% a 74% la comprensión de la menstruación como un proceso natural. Foto:iStockEl resultado es el IPD, un instrumento de 46 preguntas organizado en cuatro dimensiones: Autonomía (22 preguntas, sobre la capacidad de tomar decisiones frente al propio cuerpo y la propia vida), Autoconocimiento (12 preguntas, sobre el entendimiento del cuerpo y sus procesos), Igualdad de género (9 preguntas, sobre las creencias y representaciones asociadas a cada género) y Diversidad e inclusión (3 preguntas, sobre el reconocimiento y respeto de las distintas formas de vivir la sexualidad). El diseño toma como base herramientas desarrolladas previamente por la Unesco y la Federación Internacional de Planificación Familiar (Inside & Out).La metodología consiste en aplicar las mismas 46 preguntas antes de iniciar el proceso formativo y de nuevo al finalizarlo, para luego promediar el porcentaje de respuestas acertadas en cada una. Un IPD de 40%, por ejemplo, significa que 40 de cada 100 respuestas del grupo van en la dirección del poder de decidir. LEA TAMBIÉN Los mitos que más cayeronLos mayores cambios se concentraron precisamente en las preguntas ligadas a mitos y tabúes. El reconocimiento de que la virginidad es una construcción social —y no un rasgo que defina el valor de una mujer— pasó del 14% al 48%. La comprensión de que la menstruación es un proceso natural, y no algo "sucio", subió del 34% al 74%.El reconocimiento de que el deseo sexual no depende del género pasó del 35% al 63%. El conocimiento sobre cómo se genera un embarazo creció del 42% al 72%, y el saber que el aborto es legal y una decisión personal en Colombia subió del 45% al 70%. También aumentaron el conocimiento sobre cómo prevenir un embarazo (46% a 70%), el reconocimiento de que las labores de cuidado no son exclusivas de las mujeres (44% a 65%) y la identificación de la violencia basada en género (69% a 92%), entre otros indicadores.El conocimiento sobre cómo se genera un embarazo pasó de 42% a 72%. Foto:iStockEl análisis territorial reveló además un patrón que los investigadores llamaron "efecto piso": los mayores crecimientos se dieron en las comunidades que partieron de los puntajes más bajos. Solano, Caquetá, registró el mayor salto de todo el proceso —de 36% a 66%, un aumento relativo del 83%—, mientras que territorios como el Liceo Departamental de Cali, que ya entraba con un IPD de 77%, mostró un crecimiento relativo menor porque quedaba menos margen por recorrer.El estudio también profundizó en cuatro temáticas específicas. El reconocimiento de la diversidad sexual pasó de 48% a 65% (+35,4%); la distribución equitativa de las labores de cuidado, de 62% a 75% (+20,97%); el reconocimiento de la violencia basada en género, de 69% a 84% (+21,7%), y el conocimiento sobre métodos anticonceptivos, de 72% a 87% (+20,8%). En este último punto, los datos mostraron que lo que más cambió no fue el conocimiento sobre la existencia de los métodos —que ya era alto al iniciar el proceso—, sino el saber dónde solicitarlos de forma gratuita, indicador que pasó del 55% al 80%. LEA TAMBIÉN Los límites de la mediciónLos responsables del estudio fueron enfáticos en señalar qué puede y qué no puede afirmarse con esta evidencia. Al tratarse de una medición anónima y no pareada, no es posible seguir la trayectoria de cada persona en el tiempo ni establecer con certeza absoluta una relación causal directa con el proceso formativo, como tampoco existe todavía un seguimiento de largo plazo que confirme si los cambios se sostienen. Lo que sí muestra el IPD, según sus propios autores, es un resultado observado: entre la medición de entrada y la de salida, los conocimientos y las creencias de los participantes cambiaron en la dirección esperada.Los programas evaluados por el IPD han sido posibles gracias al financiamiento de organizaciones como la Fundación Sueños de Lili, la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), la Fundación Puntos de Encuentro, Tamarin, la Fundación Promigas, Empower Emerging Markets Foundation, la Fundación Agua Blanca, Fòs Feminista, el UNFPA y el Fondo Noruego.El reconocimiento del aborto como una decisión personal y legal pasó de 45% a 70% según el índice. Foto:EFE / Elvis GonzálezLos resultados serán presentados este martes en un evento en el Club de Banqueros de Bogotá, en un evento que contó con la participación de Mariana Sanz de Santamaría, directora de Poderosas Colombia; César Caballero, director de Cifras & Conceptos, e Isabella Pineda, encargada de evaluación y monitoreo de la fundación. La jornada cerró con un conversatorio moderado por la socióloga María José Álvarez Rivadulla, en el que participaron Sara Herrera y Andrés Yonier Meza, dos jóvenes de Soacha que, según los organizadores, transformaron su proyecto de vida hace tres años gracias al programa de Poderosas.Para las organizaciones detrás del índice, la conclusión de tres años de mediciones apunta en una sola dirección: cuando adolescentes y jóvenes acceden a educación integral en sexualidad, su conocimiento crece, sus creencias se transforman y su capacidad de decidir se amplía, un hallazgo que —afirman— desmiente la idea de que este tipo de educación promueve el libertinaje o amenaza los valores familiares.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







