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Científicos en el noroeste de China prueban una innovadora estrategia biológica contra el avance de las dunas móviles sin recurrir a barreras de paja, árboles o arbustos. La técnica de la Academia China de Ciencias (CAS) utiliza cianobacterias cultivadas para formar una capa protectora sobre la arena, un microorganismo fotosintético que funciona como un “pegamento vivo” al fijar las partículas con sus filamentos y secreciones. Esa superficie especial no solo retiene polvo y nutrientes, sino que prepara el suelo para la llegada futura de diversa vegetación.

Según estudios publicados en la revista Frontiers in Plant Science, los terrenos con un 90% de biocostra consolidada registran entre 17 y 46 veces menos pérdida de material frente a la arena expuesta. Aunque esta drástica reducción de la erosión —que supera el noventa por ciento bajo vientos intensos— se limita a pruebas controladas, el método promete transformar los programas de restauración ambiental en zonas desérticas.

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Especialistas del Instituto del Noroeste de Ecoambiente y Recursos de la CAS descubrieron que las biocostras naturales formadas por cianobacterias, algas, hongos, líquenes y musgos cohesionan el sustrato del desierto de Tengger. Al estudiar el comportamiento de este manto biológico en la Estación Experimental de Investigación de Shapotou, los científicos comprobaron la capacidad del ecosistema para crear una cubierta protectora similar al suelo fértil.