Actualizado S�bado,

septiembre

21:30Los Gallagher cantan. Lo acredita una carrera plagada de r�cords, broncas y, obviamente, canciones; algunas de ellas grabadas a fuego en lo m�s hondo de eso llamado memoria colectiva. Que cada uno elija la suya. Eso s�, siempre empezando por Wonderwall, capaz por igual tanto de inaugurar y clausurar unos Juegos Ol�mpicos como de convertirse en el himno oficioso de cada victoria de la selecci�n de Inglaterra de Harry Keane. Otra cosa es si hablan. Sabemos, eso s�, que se hablan. Y que lo hacen desde que el 27 de agosto de 2024, tras 15 a�os desde su separaci�n en 2009, Oasis anunci� su regreso con una gira de 14 conciertos para julio y agosto de 2025. Luego vendr�an m�s por el ancho mundo. Todo esto lo sabemos porque as� apareci� en nuestros grupos de WhatsApp, desde los m�s selectos a los del trabajo pasando por los que cre�amos ya silenciados; porque lo dice la Wikipedia; porque ese d�a volvimos a escuchar Live Forever, y porque as� se cuenta de manera tan detallada como entusiasta en el documental Oasis: Don't Look Back in Anger, dirigido por los expertos en la materia Dylan Southern y Will Lovelace, guionizado y producido por Steven Knight (a la saz�n, y no por casualidad, responsable de la serie Peaky Blinders) y presentado este s�bado en olor y loor de multitudes en el Festival de Venecia. All�, en el Lido y con su habitual condescendencia del norte, estuvieron Noel y Liam Gallagher. Se hicieron fotos, saludaron y esas cosas... pero hablar lo que se dice hablar, no hablaron. Ya lo hacen en la pel�cula.Para saber m�sY �de eso se trataba�, comenta Knight en lugar de los Gallagher. Y sigue: �Esta es una historia de c�mo dos personas que se hab�an distanciado vuelven a unirse. Nada m�s. Todo lo que busc�bamos era tan sencillo como estar ah� con una c�mara cuando se vieran por primera vez en los ensayos, seguir ah� durante todos los conciertos y esperar a ver qu� pasaba hasta el final. Esper�bamos con ansia incluso que la pel�cula tuviera un final feliz, pero tampoco cont�bamos 100% con ello�. Y en efecto as� es. Se podr�a decir que la pel�cula es exactamente lo contrario de muchas cosas y, m�s importante, de muchas expectativas.El que en los a�os 90 fuera adolescente tirando a joven y se acercara a cualquier concierto que la banda ofreci� en Espa�a en locales m�s o menos manejables tirando a peque�os (la Riviera de Madrid, por ejemplo) se dar� de bruces en esta pel�cula con estadios de f�tbol, los m�s grandes de todos, llenos. De la posibilidad de encontrar una entrada, ni hablamos. El que acuda al cine con el cuchillo entre los dientes dispuesto a ver otra de las magn�ficas broncas Gallagher, lo �nico que ver�, atentos, es amor fraternal. Siempre matizado por el desd�n de Liam, pero amor al fin y al cabo. �En la vida puedes ser lo que quieras, pero no puedes ser un cabr�n con los dem�s�. Pausa. �Y si lo eres, por lo menos t�mate la molestia de ser gracioso�. Liam es Liam hasta cuando le hacen una pel�cula para que no sea Liam. Y una �ltima expectativa rota: el que quiera una buena pel�cula, que espere. Hay apoteosis (y mucha) pero contada de forma tan exageradamente correcta y redundante, que se dir�a dirigida por un notario. Un notario bueno, pero notario al fin y al cabo. Es as�.Para situarnos, la pel�cula, m�s que levantar acta de la reconciliaci�n (que a su modo tambi�n), en lo que se centra es en la puntual descripci�n de la gira Oasis Live 25 desde arriba y desde abajo del escenario. Desde un lado, canci�n a canci�n, el grupo va desgranando sus logros con una energ�a renovada y extremadamente pegadiza. Digamos que el m�rito es de Oasis no de la pel�cula. Desde la zona m�s pegada a la tierra, los asistentes a estas liturgias de poder inabarcable y global cuentan sus impresiones, exhiben sus sollozos y se muestran desvalidos y, por encima de todo, libres. El problema es que, en este ejercicio binario, llam�moslo as�, Oasis. Don't Look Back in Anger se muestra incapaz ni de avanzar ni de sorprender siempre detenida en el punto exacto del �xtasis.Bien es cierto que pasan cosas. Y eso es bueno. Lo explica Dylan Southern, uno de los directores: �La pel�cula acaba hablando tambi�n de la forma caprichosa e inexorable en que se transmite la m�sica de generaci�n en generaci�n. Yo recuerdo que descubr� a Oasis en una foto de NME. No sab�a nada de su m�sica. Su actitud me cautiv� desde el primer momento. Luego escuch� una canci�n y, posteriormente, fui a verlos en directo a una casa adosada convertida en sala de conciertos. Ahora todo est� al alcance de la mano en internet y las nuevas generaciones se han apropiado de su m�sica al instante. Eso se ve�a en cada concierto habitado al menos por tres generaciones distintas y las tres capaces de corear las canciones desde el principio al final�. A su lado, Will Lovelace, el otro director, contin�a con la reflexi�n desde otro punto de vista: �Cre�amos estar haciendo un documental sobre un grupo que admir�bamos y que volv�a. Cuando Noel y Liam salieron de la mano en Cardiff y vimos la reacci�n del p�blico, vimos claro que all� pasaba algo que, en verdad, nos sobrepasaba a todos�.Pese a sus inconsistencias y gestos rutinarios, lo cierto es que Oasis, solo ellos, hacen vibrar cada segundo de la pel�cula. La cinta est� rodada con c�maras IMAX, pero uno sale del cine convencido de que de haberse rodado en formato CinExin la impresi�n ser�a la misma. �El mensaje es justo el contrario al que ofrece ahora mismo una sociedad obsesionada y alimentada con odio. Dos tipos de Manchester que jam�s han hablado de algo parecido a sus sentimientos son capaces de superar toda una vida sin hablarse�, comenta Knight en lo que parece un alegato por algo as� como la nueva masculinidad de clase obrera. �Uno mira a los Gallagher y lo que ve es a dos tipos que han triunfado sin renunciar a sus ra�ces. Es justo lo contrario al Sue�o Americano. �ste consiste en ser otra persona distinta al pobre que una vez fuiste. Los Gallagher lograron todos sus sue�os, pero siguen siendo lo que siempre fueron�, a�ade el productor y se antoja imposible no recordar, de nuevo, las ense�anzas de Liam: �Se me acusa de pasota, pero nadie parece reparar en que lleva mucho esfuerzo que todo te importe una mierda�. La verdad es que este s�bado no hablaron en Venecia, pero, sobre todo a Liam, se les entiende perfectamente.