0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialReconciliarse es fácil si ante ti hay decenas de miles de personas llorando y coreando tus canciones con pasión, después de 15 años de ausencia de los escenarios. Te das cuenta de que el efecto sanador de tu música ya no te pertenece, es del público. Y que tú, lo único que has de hacer es sumarte al bumerang amoroso. Eso es lo que les ha sucedido a los empecinados Liam y Noel Gallagher, los hermanos del grupo Oasis que llevaban tres lustros genuinamente enfadados. Hasta el punto de que sus respectivos hijos más jóvenes ni se conocían. Lee tambiénAhora pasean su reconciliación por los canales del Lido veneciano, montados en un taxi acuático. Este fabuloso par de 'fucking wankers' -en honor al trepidante uso que hacen de su idioma- estrenan en la Mostra el documental Oasis. Don't look back in anger. El cine ha inmortalizado su historia de perdón y redención...Pero que no se entusiasmen los muy fans de la pareja, pues en ningún momento hablan los Gallagher de los motivos de su descomunal enojo. “No son el tipo de muchachos que puedes sentar y hacer que hablen del tema. Ya lo dice el propio título: no mires atrás con ira. No se trataba de hablar del pasado sino de mirar hacia el futuro”, decía este sábado el guionista y creador de la pieza, Steven Knight (el genio detrás de la serie Peaky Blinders).Liam Gallagher y Noel Gallagher flanquean al director de la Mostra, Alberto Barbera, en el photocall de la Mostra, este sábado REUTERS/Yara NardiEn realidad, la idea inicial, según han explicado los realizadores del documental, Dylan Southern y Will Lovelace, era rodarles en su reunión en escena con cámaras invisibles, escondidas. Dejar que fluyera la situación y limitarse a dar fe de su regreso juntos a escena. Pero pronto se pasó a la idea de que fueran conscientes de que eran rodados. “Al final, después del tiempo que pasamos juntos en la gira de reunión el año pasado, se dio la posibilidad de una entrevista conjunta, pero no era algo que hubiéramos planeado”, explica Lovelace.Cardiff es la primera parada del documental. Los policías se mentalizan para contener a un tipo de público “similar a una banda de hinchas de fútbol”. La movida va a ser gorda. Masas ingentes de fans y, representantes de la clase obrera a la que se han dirigido siempre las canciones de Noel Gallagher corean como dioses todos los versos y estribillos.Liam Gallagher, cuya mirada insolente de juventud ha perdido lustro y se asemeja más a la de un criminal de astilleros, se expresa contra el juicio que la prensa ha vomitado acerca de ellos. “I'm fucking Liam Gallagher!”, dice... y “quiénes se creen que son para hablar así de mí”. “I'm a fucking rockstar!”“Nos costó perdonarnos, pero hemos visto que si no lo haces, arrastras rabia y vergüenza. ¡Oasis te salva!”, dicen en pantalla estos nuevos predicadores del perdónPero el tipo duro forjado en el garrulismo 2.0 -hasta 79 veces se oye la palabra fuck en el documental- no estaba preparado para la explosión emocional que iba a producirse en los estadios, con gente de su generación pero también de otras más jóvenes. El pobre no tenía ni idea “de los que significaba para la gente”. dice en la pantalla. “No hemos venido por la música sino por la reconciliación”, añade Noel, refiriéndose tanto a ellos como al público. Con la imagen de Pep Guardiola de fondo en el estadio del Manchester, se les oye hablar del poder de la música y de cómo ha logrado redimirles. “Todo lo que nos fastidiaba del otro ha desparecido por completo”, apunta Noel. Ahora están más en contacto que nunca, confiesan estos nuevos predicadores del perdón. “Nos costó perdonarnos, pero hemos visto que si no lo haces, arrastras rabia y vergüenza. ¡Oasis te salva!” Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York