Contenido automatizadoUn experto explicó por qué recomienda no beberla directamente del envase y qué señales permiten identificar una cerveza de buena calidad.Experto recomienda qué tener en cuenta a la hora de tomar cerveza. Foto: iStockPERIODISTA05.09.2026 13:10 Actualizado: 05.09.2026 13:10
Durante los días cálidos, la cerveza suele convertirse en una de las bebidas protagonistas de reuniones, comidas y encuentros al aire libre. Sin embargo, algunas personas prefieren evitarla porque después de consumirla sienten hinchazón, pesadez o molestias en el estómago.Martín Boan, ingeniero químico y sommelier internacional de cerveza, explicó que uno de los factores que puede estar detrás de esa sensación es la carbonatación de la bebida. El gas puede acumularse en el estómago y generar molestias, especialmente cuando se toma rápido o directamente desde la botella o lata. LEA TAMBIÉN Por eso, el especialista recomienda un sencillo cambio en la forma de servirla: pasarla siempre a un vaso antes de beberla.La cerveza puede tardar entre dos y tres horas en eliminarse completamente del organismo. Foto:iStock¿Por qué es mejor servir la cerveza en un vaso?De acuerdo con Boan, servir la cerveza en un vaso permite que parte de la carbonatación se libere antes de que la bebida llegue al estómago.“Lo ideal es no beber directamente del envase. Servir la cerveza en un vaso permite liberar parte de la carbonatación y puede ayudar a reducir la sensación de pesadez que el gas produce en el estómago”, explicó.Pero el vaso no solo tendría una función relacionada con la carbonatación. También permite apreciar mejor características de la bebida como el aroma, el color y la espuma, elementos que los sommeliers utilizan para evaluar una cerveza.Para servirla correctamente, se puede comenzar inclinando el vaso y enderezándolo poco a poco. De esta manera se busca formar una capa de espuma sin que la bebida se desborde. LEA TAMBIÉN ¿Cómo saber si una cerveza es de buena calidad?No hace falta ser sommelier para encontrar algunas señales que permitan evaluar una cerveza. Según Boan, el análisis comienza por los sentidos. El primer aspecto es el visual: hay que observar el color y la apariencia de la bebida, además de la espuma. Luego aparece uno de los indicadores más importantes: el aroma.Después se analiza el sabor y la sensación que deja la cerveza en la boca: en una degustación también se pueden identificar características como la carbonatación, el nivel de amargor y el cuerpo.El experto destacó, además, que la calidad no depende únicamente de utilizar ingredientes costosos. Una cerveza necesita buenas materias primas —malta, agua, lúpulo y levadura—, pero también un proceso de elaboración adecuado.Recomiendan no tomarla directamente del envase, sino servirla en un vaso. Foto:iStock LEA TAMBIÉN En particular, la fermentación resulta determinante. Una cerveza preparada con excelentes ingredientes puede terminar siendo un producto de mala calidad si la fermentación no se realiza correctamente.La cerveza también puede generar más sensación de pesadez por otros factoresAunque la carbonatación es uno de los elementos que pueden producir hinchazón, no es el único. La graduación alcohólica, los azúcares residuales y el proceso de filtrado o clarificación también pueden influir en la percepción de la bebida y en la forma en que cada persona la tolera.Las cervezas con mayor contenido de alcohol o azúcares residuales pueden resultar más intensas y tener una sensación de mayor cuerpo. Algunas variedades artesanales, además, se comercializan sin filtrar y conservan partículas de levadura y otros componentes propios de su elaboración.Por eso, la sensación que produce una cerveza puede variar dependiendo tanto de sus características como de la cantidad y la velocidad con la que se consume. LEA TAMBIÉN El orden también importa si se quiere hacer una degustación Para quienes quieran probar diferentes tipos de cerveza, Boan recomienda comenzar por las opciones más suaves y avanzar progresivamente hacia las de mayor intensidad.Una degustación puede empezar con una lager o una ale suave, como una Helles o una Blonde Ale. Después se pueden incorporar estilos más lupulados, como una Session IPA o una IPA.El recorrido puede continuar con cervezas en las que tenga mayor protagonismo la levadura, como una Dubbel o una Tripel, y terminar con variedades de mayor graduación alcohólica, como una Stout o una Barleywine.La clave, según el sommelier, está en avanzar de menor a mayor intensidad, teniendo en cuenta el alcohol, el amargor, el cuerpo y el perfil de cada cerveza.*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial y fue revisado por la periodista. LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






