La pregunta es sencilla: ¿puede un festival de música, llámese Vive Latino, que accedas al evento con comida o bebida del exterior? Es la misma que se formulan quienes quieren introducir alimentos propios en cines o parques temáticos, casi siempre por motivos económicos. La polémica llega a cuenta de la queja formulada por la organización Facua, que hizo público su denuncia al evento musical más importante que vive Zaragoza durante el año. Las asociaciones de consumidores critican la desidia de la Administración para penalizar estas acciones. “Existen argumentos jurídicos muy sólidos para considerar la restricción abusiva”, zanja Miriam Pascual, abogada experta en derechos de los usuarios.
Facua anunció el jueves que había reclamado una sanción para el Vive Latino por prohibir expresamente el acceso a los usuarios con comida y bebida del exterior pese a no haber solicitado el pertinente permiso al Gobierno de Aragón; en concreto, a la Dirección General de Interior, que debe visar las restricciones respecto del derecho de admisión –una eventual autorización siempre debe figurar de manera visible en la entrada a los recintos–.
Hay que recordar que el Vive Latino, como el resto de festivales similares, son eventos por los que uno paga su entrada para escuchar música, que es el objeto principal de la actividad. Como norma general, no se puede prohibir acceder con comida o bebida de fuera: así lo han determinado los tribunales. Y, en todo caso, para que la prohibición tenga efectividad hay que solicitarlo al organismo público correspondiente: de no hacerlo, como es el caso, los organizadores pierden la cobertura administrativa para exigirlo.







