María Pachón |
Madrid (EFE).- La AIReF, los expertos para la reforma fiscal e incluso el Gobierno coinciden en que la declaración conjunta del IRPF desincentiva el acceso de la mujer al mercado laboral, pero esta modalidad conlleva una reducción del impuesto que ha resistido a los intentos de eliminarla al entenderse como una ayuda fundamental para ciertas familias.
La declaración conjunta es una opción a la que pueden acogerse los contribuyentes que formen parte de una unidad familiar, ya sea con su cónyuge o con sus hijos, de manera que los ingresos de todos los integrantes se incorporan a una única declaración, con derecho a una reducción -de 3.400 euros para matrimonios y 2.150 euros para unidades monoparentales-.
Así, la declaración conjunta para matrimonios solo compensa cuando los ingresos de uno de los cónyuges no superan los 3.400 euros de la reducción, normalmente porque no trabaja, una situación «cada vez más residual», por lo que «cada vez resulta beneficiosa para menos familias», apunta el secretario técnico del REAF-CGE, Rubén Gimeno.
De acuerdo a los datos de la Agencia Tributaria, las declaraciones conjuntas de casados han pasado de 4,5 millones en 2004 a 3,5 millones en 2014 y 2,3 millones en 2024. Las monoparentales, en cambio, han subido del medio millón hace veinte años a 0,8 millones en 2024.







