Mientras el calor extremo, provocado por el cambio climático, funde este año el hielo del Ártico a ritmo de récord, la explotación comercial de sus aguas se ha puesto a funcionar a toda máquina y los cargueros se han lanzado a atravesar el océano deshelado por las altas temperaturas.

No se trata de un verano cualquiera en el que los buques de hidrocarburos aprovechan una ventana de oportunidad para navegar por el Ártico.“Es una nueva fase”, ha dicho este lunes el ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov, marcada por la llegada del carguero chino Xin Xin Hai al puerto ruso de Murmansk, el 19 de agosto, con 500 contenedores llenos de piezas para automóviles y repuestos. Fue el primer carguero que llegó a Rusia desde Asia por la ruta marítima del norte o ruta de la seda ártica —la NSR, por sus siglas en inglés—. “Un acontecimiento histórico”, según Lavrov.

Solo unos días antes, otro carguero chino, el Dubai Tower, zarpó de Ningbo rumbo a Felixstowe, el mayor puerto de contenedores del Reino Unido. Se estrenaba así la ruta semanal por la NSR planeada por la naviera Sea Legend Shipping que ya ha recibido los permisos de navegación de la autoridad que controla esa travesía, la corporación de energía atómica rusa, Rosatom.