Ya no es una guerra soterrada ni una pugna oculta en los pasillos de la institución europea en Bruselas. La Comisión Europea planea desmantelar el actual Servicio Europeo de Acción Exterior, el departamento diplomático de la UE, mediante el reparto de sus atribuciones entre el resto de los comisarios europeos y rebajar el papel de la Alta Representante de Exteriores, Kaja Kallas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, lleva meses tratando de controlar el servicio diplomático europeo en un momento en el que desde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pasando por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu hasta líderes como Vladímir Putin quieren romper con un mundo basado en reglas y el derecho internacional.
El Servicio Europeo de Acción Exterior se creó en 2009. Es un cargo con competencias de vicepresidente en la Comisión Europea, pero a la vez ostenta la presidencia del consejo de ministros de Exteriores. Esta doble posición se diseñó intencionadamente por parte de los países, ya que no quería que la presidencia de la Comisión Europea asumiera el poder en un área que los Estados miembros consideran fundamental. Von der Leyen ya tuvo continuos choques con Borrell.













