Es el 10 de diciembre de 2023. El último dato de inflación publicado es el de noviembre: 12,8% en un mes, 160,9% en un año, y diciembre va a cerrar en 25,5%, el mes más alto en treinta y dos años. Hay quince tipos de cambio, el Banco Central tiene quemadas las reservas, hay desabastecimiento de nafta y de energía, ese año se volvió a importar gas. Los movimientos sociales y los piqueteros tienen tomada la 9 de Julio y cortan las rutas cuando quieren. Argentina está en un no lugar geopolítico, hablando de “Juan Domingo Biden” y visitando a Putin semanas antes de que invadiera Ucrania. Milei asume con la minoría parlamentaria más reducida de la historia democrática reciente. Enfrente queda un peronismo que sacó 36% en las generales, con cerca de cien diputados y la primera minoría y control del Senado. Un amigo peronista me dijo por esos días “toda la vida representamos el orden económico y el orden social, ya no representamos ninguna de las dos cosas”. Hoy se cumplen mil días de eso. Un profesor de Santiago Bulat le explicaba que hasta el 6 o 7% anual es inflación estándar, que dos dígitos ya es alta, y que con tres dígitos ya no hablás de inflación: rompiste el sistema. En diciembre de 2023 el sistema estaba roto.