"Para mitad del año que viene o en el mes de agosto, la inflación va a pasar a ser de 0 coma algo. Seguro va a empezar con 0". Así de confiado en su plan económico se mostraba en diciembre del año pasado el presidente del Gobierno argentino, Javier Milei, durante una entrevista en un canal de streaming. No era la primera vez que dejaba caer una promesa de este tipo. "Se los digo de nuevo. En Argentina a mitad del año que viene no va a haber más inflación", había dicho unos meses antes. Una promesa que finalmente no se cumplirá.Este jueves el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) ha hecho público el dato de inflación mensual. La cifra no solo no ha continuado a la baja, como en los últimos tres meses, sino que ha subido ligeramente con respecto al anterior, posicionándose en un 2,1%. Un dato que, pese a no cumplir con la promesa del mandatario argentino, sigue siendo uno de los grandes logros de este Gobierno, que pasó de más de un 200% anual cuando asumió en 2023 a poco más del 30% en el que está en este momento.Y es que el Ejecutivo de Javier Milei ha conseguido en estos casi tres años de Gobierno que los datos macroeconómicos del país latinoamericano sorprendan a todo el mundo. Un éxito, sin embargo, que ha dejado también damnificados. En una economía, la argentina, que Milei ha venido a cambiar, pero que por el momento navega a dos velocidades distintas. En la que los números cuadran, entre otras cosas, gracias a la estabilidad cambiaria y el superávit comercial, pero también a la desfinanciación del Estado y al ajuste que todavía pagan muchos ciudadanos.Una macroeconomía con brotes verdesPese a las expectativas puestas, si hay un elemento del que el actual Gobierno de Milei saca pecho es el de la caída de la inflación "El pronóstico del Gobierno era muy optimista", afirma a este medio Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), que reconoce que el freno en un 30% anual de la caída inflacionaria es un proceso normal por muchos factores, entre los que se encuentran "elementos estacionales o de política internacional hasta la falta de credibilidad después de tantos años de inflación". "Las experiencias de desinflación de otros países del mundo que han tenido problemas similares muestran que es relativamente rápido bajar de 200-300% anual a 30%, y después de 30 a 5% puede llevar más tiempo, como ha ocurrido en casos como los de Israel, Chile, Uruguay y Brasil". Con todo, los datos de la inflación no han estado exentos de polémica. Una de las críticas que hacía Milei y su actual equipo de gobierno antes de llegar a la presidencia era la forma de medir este dato, ya que la canasta básica que se usa para calcular los precios de cuánto se gasta una familia al mes están desactualizados, al ser cifras de una encuesta de 2005, pese a que hay otra hecha en 2017 que actualiza los patrones de consumo. De hecho, la resistencia del Gobierno de Milei para no pasar a la medición actualizada provocó la renuncia este año de Marcos Lavagna, director del INDEC. Con la cifra actualizada, el dato de la inflación sería más alto, pero no de manera significativa, según reconocen la mayoría de analistas. Esto también afectaría a la cifra de pobreza de Argentina, que pese a la polémica de su medición, es incontestable su descenso desde el 42% que heredó en 2023 hasta el 30% en el que ronda en estos momentos tras un ligero repunte en los últimos meses.Al buen dato de inflación se le suma otro de los objetivos principales de Milei para lo que denomina su "reorganización de la economía": el superávit comercial. Aquí los números son sencillos, tienes que tener un balance positivo entre lo que recibes de tus exportaciones y lo que gastas en importaciones. "Argentina viene de décadas de un modelo sustitutivo de importaciones con una economía cerrada, lo que provocaba que tu industria tuviera que producir casi todo", asegura a 20minutos Fernando Marengo, economista jefe de la consultora Black Toro y profesor del IAE business school de la Universidad Austral. "Este Gobierno ha cambiado el modelo económico, por lo que el anterior está colapsando a medida que dejas entrar los productos del exterior y buscas tu ventaja comparativa en el mundo", agrega Marengo. Así, hay cuatro sectores en Argentina cuyos ingresos han permitido generar estos datos positivos en la balanza comercial: el agropecuario, la energía (petróleo y gas), la minería (de cobre, oro, plata y litio) y los bancos.Todo ello ha llevado al regreso de Argentina a los mercados internacionales para la obtención de deuda, algo que no ocurría desde que quedó fuera en 2018, cuando el ministro de Finanzas era, casualmente, el actual ministro de Economía, Luis Caputo. Además, el Gobierno ha tratado de mantener bajo el cambio entre el dólar y el peso y "está tratando también de fortalecer su posición de reservas, renovó el swap con el Banco Central Chino, se verá qué pasa con el swap con los Estados Unidos y están tratando de tener instrumentos que le permitan calmar el mercado cambiario" de cara al año que viene, año electoral en el que históricamente siempre hay un desajuste cambiario, recuerdan los economistas consultados.La 'cara b' de la economíaEste cambio de modelo de Milei que le ha traído buenos resultados que vender a los mercados en el exterior también tiene claros perdedores. Los sectores más afectados en este nuevo sistema son la industria, la construcción y el comercio. Es decir, los sectores que más impacto tienen en la generación de empleo, sobre todo en los centros urbanos del país, donde se concentra la mayor parte de ciudadanos en Argentina. "Hay unas diferencias sectoriales muy marcadas. Hace varios meses que la industria está estabilizada en un nivel bajo, pero dejó de caer. Una industria, además, muy heterogénea, donde los más golpeados son los sectores que dependían de una protección excesiva y de vender caro en el mercado local como es el textil", argumenta Astrana.Mientras los datos macro cuadran, en el día a día de ciertos sectores sociales no encajan tanto. Desde la llegada de Milei a finales de 2023, en Argentina se han destruido cerca de 310.000 empleos asalariados registrados, entre los que se destaca la reducción de empleados públicos fruto de ese ajuste y achicamiento de las estructuras del Estado, con la pérdida, según datos del INDEC, de casi un 20%, es decir, cerca de 70.000 personas. La tasa de desocupación actual está en un 7,8%, dos puntos más alta que hace tres años. Además, en este tiempo ha sido también notable la pérdida de empresas, con el cierre de más de 28.000 desde la asunción de Milei a finales de 2023.Estos datos son discutidos por el Ejecutivo de Milei, que asegura que, en realidad, en Argentina no se ha perdido empleo, sino que se ha ganado. Esta diferencia de criterio se debe a ese 'apellido' de las cifras anteriores: empleo 'asalariado registrado'. Milei asegura que se han aumentado los puestos de trabajo desde su llegada. Sin embargo, esas cifras a las que apunta el jefe del Ejecutivo es en régimen monotributista, una figura parecida a la de la cuota mínima de autónomo en España, donde el trabajador cuenta con las prestaciones sociales y jubilatorias más bajas. Una figura que se utiliza también por parte de muchos trabajadores como alternativa frente a la imposibilidad de conseguir empleo formal pleno. Además, también, del aumento del trabajo informal hasta el 44%, es decir, trabajo sin registrar ni declarar y que, por supuesto, deja fuera al trabajador de las prestaciones de un trabajo en blanco.En este sentido, el Gobierno argentino había asegurado que con la reforma laboral aprobada hace unos meses se iba a conseguir el aumento del empleo y que muchos empleadores 'blanquearan' a sus trabajadores. Para el abogado laboralista Mario Ackerman, "hasta ahora no cambió nada porque la reforma laboral no parece ser un instrumento adecuado para generar empleo, sino que lo que ha hecho es abaratar el despido". "No hay beneficios para que se regularice porque les condonan parte de la deuda, pero tienen que empezar a pagar, y en realidad no pagan porque no pueden. Viven en una economía en negro. Y en muchos casos lo hacen como legítima defensa porque, si no, no pueden sobrevivir. Los factores que pueden impulsar el empleo, que son el consumo, la exportación o el crédito para crecer, ninguno de los tres existe", afirma.Y aquí es donde aparecen los últimos elementos que definen la economía argentina: el consumo y el poder adquisitivo. Los economistas consultados reconocen que el consumo se ha recuperado, pero que es muy heterogéneo. En este sentido, es sobre todo la clase media la gran perdedora, pero no la única. En el ajuste del Estado para poder tener números positivos, se han producido recortes que han afectado a todos, pero en especial a aquellos para los que la participación del Estado era fundamental, como son los jubilados o familias con personas con discapacidad, además de la desfinanciación de sectores como educación, centros científicos o de sanidad pública. Además de la quita de subsidios en transporte y energía, uno de los elementos que más han impactado en el día a día de las familias.El poder adquisitivo, por tanto, no es solamente que los sueldos no están ganando a la inflación, sino que, además, tienen muchos más gastos que antes. Desde finales de 2023, el índice de salarios ha tenido una caída del 4% para empleos privados y del 17% para trabajos del Estado, según el INDEC. "Si vemos que subió el costo de la electricidad, del gas, del agua, la matrícula de los hijos del colegio y muchos más costos fijos, lo que hay es una disminución clara del ingreso disponible", dice el economista Fernando Marengo, que bajo su criterio, afirma que no se está viviendo tanto una crisis de empleo como de capacidad económica final en la familia. Mario Ackerman apunta que todo esto lleva a un endeudamiento de la población y, por consiguiente, de la morosidad. "No es porque la gente sea estúpida, es porque tienes que pagar con la tarjeta para poder llegar a fin de mes y luego ves que no puedes pagar la deuda porque tus ingresos no crecen al mismo ritmo que la inflación y el costo de la vida", señala.A poco más de un año para que los argentinos vuelvan a votar, la situación del país es muy distinta según a quién preguntes. Las recetas económicas de Milei siguen su curso. Para unos es un sacrificio para cambiar todo un sistema que consideraban erróneo en el manejo de su país. Mientras que para otros la cuestión de fondo es cuánto tiempo están dispuestos a aguantar aquellos que más están pagando las consecuencias del modelo económico de Milei.