Explicativo Exclusivo suscriptores La Alcaldía trabaja en una estrategia de cultura ciudadana para la llegada de la primera línea. 'Dejar salir es entrar más rápido', una de las reglas.Bicicletas y metro de Bogotá Foto: Alcaldía de BogotáEDITOR DE BOGOTÁ04.09.2026 23:01 Actualizado: 05.09.2026 06:56
La Alcaldía de Bogotá quiere que la entrada en operación de la primera línea del metro produzca un cambio que vaya más allá de la novedad de los modernos trenes, las sofisticadas estaciones y el extenso viaducto.La apuesta está contenida en Bogotá Modo Metro, una estrategia que busca transformar la cultura ciudadana alrededor de la movilidad y utilizar la entrada en funcionamiento del sistema férreo para generar un efecto amplificador en todo el transporte público de la capital. LEA TAMBIÉN El secretario general, Miguel Silva, quien coordina la estrategia junto con la Empresa Metro de Bogotá (EMB), explica que Bogotá Modo Metro nació de un análisis sobre las necesidades de la ciudad para que el sistema funcione mejor. Uno de los principales hallazgos fue la necesidad de intervenir los comportamientos ciudadanos.La administración distrital decidió anticiparse con intervenciones basadas en ciencias del comportamiento para que los usuarios lleguen preparados a la entrada en operación del metro.Según Silva, la fórmula está sustentada en tres conceptos: sentir, entrenar y compartir. El primero busca generar apropiación y afecto por los bienes públicos y la infraestructura; el segundo plantea prácticas rutinarias y constantes para producir cambios progresivos, y el tercero involucra a familias, amigos y vecinos en el proceso.Estación Metro de Bogotá Foto:Alcaldía de BogotáEl reto de recuperar la confianzaLa estrategia toma como referencia los resultados de la Encuesta Mundial de Valores 2024, que identifica a Bogotá como una ciudad que presenta avances en felicidad y tolerancia, pero que todavía tiene desafíos importantes en materia de confianza.Según los datos de la estrategia, el 81 por ciento de los bogotanos se declara feliz y se han registrado reducciones importantes en el rechazo hacia personas de otras razas y orientaciones sexuales como vecinos.El desafío está en lograr que esos avances se traduzcan en una mayor capacidad de cooperación cotidiana.El antecedente está en la relación de los ciudadanos con TransMilenio y otros componentes del sistema de transporte. Aunque en sus primeros años este modelo de buses, estaciones y portales fue recibido con orgullo y llegó a convertirse en parte de la identidad de la ciudad, con el paso del tiempo su imagen se deterioró. LEA TAMBIÉN Ahora, con la cercanía del metro, la administración de Carlos Fernando Galán no quiere repetir los problemas de comportamiento que se presentan en el transporte público. La intención es aprovechar la llegada del nuevo sistema para irradiar un cambio cultural hacia todo el sistema integrado.En septiembre de 2027 está programado el inicio de la marcha blanca —operación sin pasajeros— de los trenes de la primera línea y, seis meses después, en marzo de 2028, comenzaría la operación comercial.Las fechas convierten los próximos meses en un periodo decisivo. No solo se pondrá a prueba la infraestructura: Bogotá tendrá que demostrar si logró preparar a los ciudadanos para utilizarla con la apropiación y la cultura ciudadana que requiere el nuevo sistema.Antes de viajar en metro, miles de estudiantes de colegios públicos y privados en Bogotá Foto:Cortesía.Una infraestructura que los ciudadanos sientan como propiaDe acuerdo con Silva, la infraestructura debe dejar de percibirse únicamente como un espacio de uso cotidiano y convertirse en un bien público que los ciudadanos reconozcan y cuiden.Para ello serán necesarios ejercicios de participación que permitan generar cercanía entre la gente y el sistema y conseguir que esos comportamientos perduren en el tiempo.Por eso, advierte el funcionario, la apuesta no está diseñada para una sola administración. “Es un esfuerzo de ciudad que debe trascender administraciones”, sostiene.Como este tipo de transformaciones no se producen de un día para otro ni porque alguien simplemente ordene que ocurran, el cambio de comportamientos debe comenzar antes de que los trenes empiecen a transportar pasajeros comercialmente. LEA TAMBIÉN La Alcaldía tiene previsto desarrollar actividades de entrenamiento sobre el uso de la infraestructura. Habrá, por ejemplo, prácticas para utilizar correctamente las escaleras eléctricas y dinámicas para ordenar los procesos de ingreso y salida de los trenes.También se realizarán activaciones en los festivales al parque y un trabajo pedagógico con niños de colegios públicos y privados.“Dejar salir es entrar más rápido”Entre los comportamientos que Bogotá quiere convertir en una práctica cotidiana está uno que Silva resume en una frase: “dejar salir es entrar más rápido”.La regla será promovida tanto en el metro como en TransMilenio y apunta a uno de los problemas más frecuentes del transporte público: los usuarios intentan ingresar antes de que otros puedan salir.La administración busca que la cooperación se convierta en un principio de la movilidad y que el ciudadano entienda que determinados comportamientos terminan afectando o beneficiando a todos.La estrategia también contempla la conexión con el sistema y el cuidado de lo público como elementos fundamentales para consolidar esa nueva cultura.Antes de viajar en metro, miles de estudiantes de colegios públicos y privados en Bogotá Foto:Cortesía a EL TIEMPOEl Vagón Escuela y las nuevas generacionesUno de los principales instrumentos es el Vagón Escuela, que abrió hace tres años. Esta réplica de un vagón y de una estación del futuro sistema de transporte fue la primera acción de cultura ciudadana desarrollada por el Distrito en torno a la red metro. Con esta infraestructura pedagógica, la administración busca que las nuevas generaciones conozcan desde temprano las reglas y comportamientos asociados al sistema.Para Silva, esta formación es determinante porque el cambio cultural necesita tiempo y debe sostenerse en las nuevas generaciones. LEA TAMBIÉN La estrategia ya tuvo, además, una de sus primeras experiencias con Kilómetro Cero, en la que los primeros ciudadanos en subirse a los vagones del metro en movimiento fueron adultos mayores.La decisión tuvo un componente simbólico: rendir homenaje a quienes han esperado durante décadas la construcción del metro de Bogotá.El ejercicio también buscó comenzar a construir una relación entre los ciudadanos y una infraestructura que durante años existió como promesa, proyecto y debate político, pero que ahora avanza hacia su entrada en operación. Al 31 de agosto pasado, el proyecto en general presentaba una ejecución del 82,33 por ciento.Primeras pruebas del Metro de Bogotá sobre el viaducto Foto:MAURICIO MORENOVocímetro: la ciudadanía también escogerá la voz del metroOtra iniciativa en marcha es Vocímetro, actualmente en fase experimental. No se trata solamente de escoger una voz para los anuncios del sistema.Es otro de los componentes de una estrategia que busca que la ciudadanía participe en la construcción de elementos que terminarán haciendo parte de la experiencia de viajar en el metro.La Alcaldía y la Empresa Metro investigan cuáles son las características que los ciudadanos esperan de esa voz oficial.Silva explica que el estudio consulta preferencias sobre si la voz debe ser masculina o femenina, si debe tener un tono grave o agudo y si el lenguaje debe ser formal o coloquial. La decisión final se tomará en 2027. Calidad del servicio, la otra cara de la cultura ciudadana.Grupo de adultos mayores fue el primero en montarse en uno de los trenes Foto:Secretaría GeneralLa Alcaldía también enfrenta un desafío políticoEl metro ha sido durante años uno de los principales escenarios de polarización, particularmente durante el anterior Gobierno Nacional.Para Silva, la manera de evitar que esas disputas terminen afectando la apropiación ciudadana es que el sistema cumpla con lo que promete.La fórmula, según el funcionario, es concreta: trenes puntuales, rápidos y un servicio de calidad. Debe existir, por tanto, una relación entre la calidad del servicio y el comportamiento ciudadano.“Cuando el Estado y los gobiernos cumplen con la ciudadanía, la gente responde cuidando la infraestructura y ejerciendo un control social sobre los comportamientos cotidianos”, afirma.Si el sistema funciona como se espera, la administración confía en que los usuarios tendrán mayores incentivos para apropiarse de él. LEA TAMBIÉN El metro elevado, primer paso de una futura red férrea en Bogotá, comenzará su operación con varios elementos a favor: una obra construida dentro de los tiempos y presupuestos programados, una flota de trenes autónomos y de última tecnología y un operador con experiencia, Xi'an Metro, que también tiene a su cargo la red de 13 líneas, con 423 kilómetros, de la ciudad china de Xi’an.Para Silva, contar con ese respaldo ofrece tranquilidad sobre la operación. “Es una experiencia técnica comprobada que fortalece la gestión del proyecto y da tranquilidad sobre la calidad de la operación”, asegura.A esto se suma el optimismo y amplio respaldo que tiene el megaproyecto entre las personas que viven o trabajan a lo largo del trazado.La encuesta de percepción de la EMB reveló que para el 95 por ciento de los participantes el metro genera sentimientos de esperanza y manifiesta compromiso hacia el buen comportamiento, la protección y el cuidado de la infraestructura.Así las cosas, la llegada del metro no será solamente una prueba para la obra más esperada de Bogotá ni para el comienzo de una futura red férrea. También será una prueba para la cultura ciudadana de la capital.GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor de BogotáEn X: @guirei24 Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











