El primer cruce"�Puede haber una invasi�n sin invasores? �Una conquista en la que quienes ocupan el territorio no son combatientes, sino personas a las que el Estado atacado tiene la obligaci�n de proteger?"Playa del Trampol�n de Ceuta, ocupada por los inmigrantes.Actualizado Viernes,
septiembre
23:59Audio generado con IAImaginemos que el lunes amanecemos con la ins�lita noticia de que decenas de embarcaciones procedentes de Estados Unidos navegan hacia Groenlandia. Han salido de distintos puertos de Maine, bordeado Nueva Escocia y Terranova y remontado despu�s el mar del Labrador. A bordo viajan miles de ciudadanos estadounidenses. Un buque de la Guardia Costera norteamericana los acompa�a durante parte del trayecto. Washington asegura que se limita a velar por su seguridad, aunque algunas grabaciones sugieren que existe comunicaci�n entre el buque y la flotilla.Al caer la tarde, unas 30.000 personas han desembarcado en Groenlandia, muchas de ellas en las inmediaciones de Nuuk. La isla tiene menos de 57.000 habitantes; su capital, unos 20.000. Hospitales, alojamientos y servicios sociales quedan desbordados. Hay sobre todo hombres, pero tambi�n familias enteras, adem�s de miles de menores, muchos de ellos ni�os no acompa�ados. Donald Trump comparece esa misma tarde para negar la implicaci�n de su gobierno, pero vuelve a destacar la importancia de controlar Groenlandia e insiste en los derechos hist�ricos de Estados Unidos sobre la isla.La Uni�n Europea est� deeply concerned y el gobierno de Dinamarca se re�ne de urgencia (su presidenta, incluso, interrumpe sus vacaciones) para tratar la crisis. �Qu� debe hacer? Porque las personas que acaban de desembarcar en sus costas son seres humanos. Muchas solicitan asilo. Dicen escapar de un pa�s en el que los pobres carecen de oportunidades y de acceso a servicios b�sicos. Hay enfermos, indigentes y adictos al fentanilo que buscan tratamiento. Y est�n los ni�os. Treinta mil personas no dejan de tener derechos porque su llegada encaje con los delirios expansionistas de Washington.Pero Copenhague sabe que esto es algo m�s que una crisis migratoria. Durante el viaje han aparecido im�genes de supuestos agentes estadounidenses de paisano dando instrucciones a algunos grupos. La Guardia Costera conoc�a la ruta. Y resulta dif�cil creer que 30.000 personas hayan atravesado coordinadamente el Atl�ntico Norte sin conocimiento de su gobierno.Los 30.000 desembarcados no son exactamente escudos humanos. Son anclas. Anclas humanas. Personas vulnerables utilizadas para establecer un arraigo sobre un terreno deseado. Una presencia multitudinaria que crea una nueva realidad que resultar� pol�tica, jur�dica y moralmente compleja de revertir.Esto es s�lo un experimento mental. Les dejo que conjeturen c�mo reaccionar�an los que hoy aplauden al gobierno ante una situaci�n semejante. �Se atrever�an a hablar de algo m�s que de crisis humanitaria? �Ser�an tan magn�nimos con Donald Trump como lo son con Mohamed VI?La teor�a de la guerra justa distingue entre combatientes y civiles. Quien no participa en las hostilidades conserva su inmunidad aunque su presencia beneficie al enemigo. Pero �qu� sucede cuando esa presencia es el instrumento elegido para conquistar territorio? Los reci�n llegados seguir�an siendo civiles, personas vulnerables a las que proteger, pero estar�an realizando la funci�n estrat�gica para la que antes hac�an falta soldados. Tampoco queda tan lejos la Marcha Verde.�Puede haber entonces una invasi�n sin invasores? �Una conquista en la que quienes ocupan el territorio no son combatientes, sino personas a las que el Estado atacado tiene la obligaci�n de proteger? Y, sobre todo, �no deber�a nuestra respuesta ser la misma si habl�ramos de Ceuta o de Groenlandia?










