El Canal de Panamá restringe desde este viernes 4 de septiembre a 34, de una media de 36, los tránsitos diarios de buques, una medida que busca ahorrar el agua dulce que le proveen dos lagos, afectados por la falta de lluvias asociada a El Niño, un fenómeno climático relacionado con el calentamiento del océano Pacífico oriental.

Conforme a lo expuesto por EFE, esta restricción del tránsito, la primera desde la crisis hídrica del 2023, que llegó a limitarlo a 22 diarios a finales de ese año también por El Niño, se suma a la reducción del calado, la parte sumergida del barco, ya en vigor en la ampliación mediante un cronograma que arrancó el pasado viernes 3 de julio.

Esto se debe a que al Canal de Panamá, por el que pasa entre el 3% y el 5% del comercio mundial, lo alimentan los lagos artificiales de Gatún (desde 1913) y Alhajuela (desde 1935), y su cuenca hidrográfica presentó entre mayo y agosto del 2026 un déficit de lluvias del 34%, según datos oficiales compartidos con la agencia de noticias EFE.

Además, estos lagos (Gatún y Alhajuela) también abastecen a la mitad de la población de Panamá, un país centroamericano de poco más de cuatro millones de habitantes donde el servicio de agua está en manos de una empresa estatal que ha reconocido públicamente que hasta el 50% del recurso se pierde en averías y roturas del sistema.