La posibilidad de que Volkswagen retire progresivamente SEAT abre un debate que va mucho más allá del futuro de una marca de automóviles. Fundada en 1950, la compañía ha acompañado durante más de siete décadas la transformación industrial, económica y social de España. Quico Pla, periodista del canal Moveo de La Vanguardia, considera que su importancia reside precisamente en esa vinculación con varias generaciones: “SEAT es la única marca española que nos queda” y continúa desarrollando y diseñando sus automóviles en Martorell. Una trayectoria que ha convertido sus coches en parte del imaginario colectivo del país.Si existe un modelo inseparable de esa memoria es el SEAT 600. Fabricado entre 1957 y 1973, con unas 800.000 unidades producidas, permitió que el automóvil llegara a numerosas familias en una España que todavía arrastraba las consecuencias de la posguerra. “El 600, de alguna manera, motorizó a todo un país”, resume Pla. Su importancia trascendió el propio vehículo: disponer de un coche económico permitió ampliar los desplazamientos, viajar por carretera o disfrutar de unas vacaciones hasta entonces fuera del alcance de muchas familias. “Fue lo que permitió a muchísimas familias poder desplazarse”, recuerda el periodista.La historia de SEAT, sin embargo, no se limita al 600. El primer automóvil de la compañía fue el 1400, lanzado en 1953, al que seguirían modelos emblemáticos como el 124 o el 430. Décadas después llegaría el coche que marcaría una nueva etapa para la compañía. “Hay un modelo que permite dar un salto de imagen y, sobre todo, de volumen, que es el SEAT Ibiza”, señala Pla. El Ibiza acabaría convirtiéndose en el modelo más vendido de la historia de la marca y en uno de los vehículos que mejor representan su evolución desde aquella España que empezaba a motorizarse hasta una industria plenamente internacionalizada.Otro punto de inflexión se produjo en 1986 con la incorporación de SEAT al Grupo Volkswagen y el abandono definitivo de la etapa vinculada tecnológicamente a Fiat. La llegada del fabricante alemán permitió acceder a “nuevos motores, nuevas plataformas y nuevos coches, desde luego mucho más evolucionados”, explica Pla. Más recientemente, la aparición de Cupra como marca independiente en 2018 ha vuelto a transformar el equilibrio dentro del grupo. Su crecimiento y posicionamiento internacional han alimentado las dudas sobre el futuro de SEAT, aunque Pla pide prudencia: “La desaparición de SEAT no es oficial” y recuerda que existen planes para mantener recorrido comercial en modelos como el Ibiza y el Arona. También diferencia claramente el futuro de la enseña del de su principal centro productivo: “Que desaparezca SEAT no significa que esté en peligro la continuidad de la factoría de Martorell”.Precisamente por ese legado, una eventual desaparición tendría una dimensión que difícilmente podría medirse únicamente en ventas o rentabilidad. SEAT representa el acceso al primer automóvil para muchas familias, la industrialización del país y una sucesión de modelos asociados a distintas generaciones. “Es triste, de alguna manera, porque desaparece una marca nuestra, una marca entrañable y que ha significado mucho”, admite Pla. Desde el 600 que popularizó el automóvil hasta el Ibiza que modernizó su imagen y la actual convivencia con Cupra, la historia de SEAT permite recorrer también buena parte de la evolución de la sociedad española durante los últimos 75 años.Martí Paola Balbastre es periodista y presentador del programa Claves del día de La Vanguardia, un espacio informativo que analiza la actualidad con rigor y perspectiva crítica