El 4 de septiembre, el santoral católico celebra la festividad de Santa Rosalía de Palermo, virtuosa noble siciliana nacida en el siglo XII. Conocida cariñosamente como La Santuzza, renunció a la riqueza imperial y a los lujos cortesanos para consagrar su existencia entera a la oración contemplativa y a la penitencia solitaria en las místicas cuevas de Sicilia. Santa Rosalía de Palermo y el milagroso hallazgo que salvó a su pueblo Nacida en el seno de la distinguida familia del conde Sinibaldo, huyó de un matrimonio concertado para recluirse en el Monte Pellegrino. Guiada por la providencia divina, vivió en extrema austeridad monástica, alimentándose únicamente de la Eucaristía y oración, dejando tallada en la roca su inquebrantable promesa de fidelidad absoluta al Señor Jesús antes de su temprano tránsito celestial. Su vida pública resurgió victoriosamente en 1624, cuando una epidemia devastadora asolaba la región. Según las crónicas históricas, la santa se apareció a un humilde cazador revelándole la ubicación exacta de sus reliquias sagradas. El posterior traslado procesional de sus restos mortales por la ciudad produjo la inmediata y milagrosa erradicación de la terrible peste.