Buenos Aires (EFE). El neurocirujano Leopoldo Luque, principal acusado por la muerte de Diego Armando Maradona, declaró este jueves por décima vez en el juicio y aseguró que no observó en el paciente los signos de alarma a los que hicieron referencia numerosos testigos, incluidos los peritos de la junta médica interdisciplinaria que en 2021 evaluó las circunstancias del fallecimiento.

«Yo no vi los signos de alarma», dijo Luque y agregó: «El paciente que describen los peritos de la junta médica no es el paciente que nosotros teníamos en vida».

A lo largo del juicio, señalan a Luque como el médico a cargo de la salud de Maradona, pero este jueves negó una vez más ese rol: «Yo le seguí la parte neuroquirúrgica, mi incumbencia era esa».

Luque afirmó que los estudios del astro «eran normales» y dijo que la junta médica elaboró sus conclusiones con base en la autopsia del exfutbolista.

«El médico, cuando atiende, no tiene la autopsia en la mano», explicó Luque, quien dijo que el trabajo de la junta médica constó en «mirar hacia atrás y ver cómo podían justificar la autopsia«.