Actualizado Jueves,

septiembre

20:00El uso masivo y casi popular de los f�rmacos an�logos del receptor GLP-1, o mejor dicho, los famosos Ozempic y c�a, ha superado los m�rgenes de la pr�ctica m�dica habitual. Lo que naci� como una herramienta terap�utica prometedora frente a la diabetes y la obesidad se ha transformado en un terremoto social, econ�mico y medi�tico global. Sin embargo, tras el optimismo inicial, emergen graves advertencias sobre sus consecuencias no deseadas. Un editorial publicado ayer en la prestigiosa revista Science, firmado por Luc L. Hagenaars y Laura A. Schmidt, analiza c�mo los intereses comerciales de las industrias farmac�utica, alimentaria y del 'wellness' amenazan con desvirtuar el verdadero impacto de estos f�rmacos y acrecentar la desigualdad en salud. En las redes sociales e internet proliferan ya las dietas GLP, los suplementos GLP y los alimentos compatibles con estos f�rmacos.Para saber m�sA fondo. El 'efecto Ozempic', as� es la revoluci�n silenciosa de la econom�a mundialRedacci�n:

PILAR P�REZ (Texto)Redacci�n:

CINTA FOSCH (Ilustraciones.)MadridY esto supone un fuerte contraste con el plan de la comunidad m�dica: la Organizaci�n Mundial de la Salud (OMS) y los expertos subrayan que la soluci�n a la obesidad no es puramente farmacol�gica, sino que requiere acompa�amiento m�dico, h�bitos saludables y medidas preventivas. �Para garantizar que los GLP-1 reduzcan, en lugar de agravar, las inequidades en salud, los gobiernos y los l�deres del sector sanitario deben establecer l�mites para las fuerzas comerciales que se suben al carro de los GLP-1�, escriben Hagenaars y Schmidt.Por qu� la industria alimentaria y las farmac�uticas amenazan el impacto del OzempicEn teor�a, la llegada de los GLP-1 ofrec�a la oportunidad de desestigmatizar la obesidad, se�alan los firmantes del art�culo. Al demostrarse que los antojos responden a mecanismos bioqu�micos y frenar el �ruido mental de los alimentos ultraprocesados�, el debate cient�fico desplazaba la culpa de la �falta de voluntad� individual hacia un entorno alimentario enfermo, proclive a desencadenar obesidad. Adem�s, abr�a la v�a para equiparar la regulaci�n de la comida hiperpalatable (los ultraprocesados) a la del tabaco o el alcohol.Sin embargo, los autores lamentan que se est� instaurando un estilo de vida basado en los GLP-1. Dado que los pacientes o usuarios de estos f�rmacos cambian radicalmente su lista de la compra, la industria alimentaria contrarresta la ca�da de consumo reduciendo raciones sin bajar precios (�reduflaci�n�, denominan los autores), haciendo productos m�s adictivos o promocionando ultraprocesados como �alimentos funcionales para un estilo de vida GLP-1�.A esto se suma el auge de plataformas de telemedicina como Amazon o WeightWatchers con �env�os el mismo d�a� a precios inalcanzables para la mayor�a, y la proliferaci�n de gen�ricos no autorizados con serios riesgos de seguridad. �Existe preocupaci�n por la proliferaci�n de versiones no aprobadas, copias piratas y publicidad enga�osa, adem�s de la readaptaci�n de la industria alimentaria para mantener el consumo�, subraya el endocrino Crist�bal Morales, implicado en la mayor�a de los ensayos cl�nicos de estos f�rmacos en nuestro pa�s.Este experto ahonda en c�mo la industria alimentaria -�como gran lobby que es�- se reinventa y �puede ser peligrosa porque est� haciendo rebranding de alimentos funcionales, adaptando porciones m�s peque�as o reformulando productos para aumentar la palatabilidad; al final, lo que se busca es que sigamos conectados a esta alimentaci�n�.Como portavoz de la Sociedad Espa�ola de Obesidad, Morales pone el foco en las �consecuencias no deseadas: la banalizaci�n de la enfermedad y la obstaculizaci�n a un acceso equitativo y justo a estos medicamentos�. Por eso, Hagenaars y Schmidt subrayan que �con las nuevas directrices en vigor y su reciente experiencia con la COVID-19 a la hora de gestionar las tensiones entre los intereses de la salud p�blica y los intereses comerciales, la OMS podr�a desempe�ar un papel fundamental en esta coyuntura cr�tica�.Las consecuencias del uso masivo de los GLP-1: entre la medicalizaci�n y la brecha socialEste an�lisis coincide con la publicaci�n de las primeras directrices globales de la OMS sobre los GLP-1. El organismo internacional aboga por garantizar un acceso equitativo a estos tratamientos para cerca de 1.000 millones de personas afectadas en el planeta, enfatizando que deben ir acompa�ados de reformas valientes en los entornos alimentarios para atajar las causas estructurales de la epidemia.Morales advierte que en lo que ya se considera la �era Ozempic� hay una tentaci�n cada vez m�s frecuente �de fiarlo todo a la carta del GLP-1 (por su eficacia), pero ser�a un abordaje err�neo: ser�a tratar la disfunci�n biol�gico-metab�lica olvidando que esa persona vive en un ambiente obesog�nico y debemos actuar sobre estas causas ambientales que la producen desde la infancia�. El endocrino recuerda tambi�n que �la OMS se ha pronunciado de forma significativa sobre ello y ha insistido en que son f�rmacos esenciales para la humanidad, pero nos exige un uso responsable m�dico y mejorar la accesibilidad�.La comunidad cient�fica teme que se pase de la concienciaci�n a usar la familia Ozempic, los GLP-1, �como una vacuna contra la vida moderna (no saludable). Sin actuar en la modificaci�n y mantenimiento de h�bitos saludables y sin actuar en las causas ambientales e hidrosociales que originan la obesidad, nos condenamos a un �xito a corto plazo no mantenido�, concluye Morales.