Los manuscritos albergan mucho más que un texto escrito que se conserva a lo largo de cientos de años. Sin quererlo, algunos de estos pergaminos se han convertido en cápsulas del tiempo biológicas que permiten descubrir y analizar la historia de 3500 años del virus de la viruela ovina (SPPV).

Así se desprende de una nueva investigación publicada en la revista Science Advances y en el que ha participado un equipo internacional de genetistas, historiadores, virólogos, químicos de proteínas y conservadores, liderado por el University College Dublin (UCD, por sus siglas en inglés).

Los autores subrayan que se trata de la primera evidencia genética de las devastadoras consecuencias que tuvo esta enfermedad en la época, que asoló los rebaños de los agricultores europeos mucho antes de la era moderna.

No hay que olvidar que la viruela ovina era una enfermedad altamente contagiosa, que se propagaba rápidamente y puede afectar a gran parte de un rebaño en poco tiempo, sin casi tiempo de respuesta. Además, las tasas de mortalidad eran muy elevadas, especialmente en animales jóvenes, causando un daño casi irreparable.

“El registro del ADN antiguo de patógenos ha cambiado por completo nuestra comprensión de las enfermedades infecciosas del pasado y aquí mostramos que el pergamino también puede preservar el ADN de patógenos animales. Es posible que los archivos y bibliotecas de todo el mundo también contengan rastros genéticos de brotes de enfermedades en animales en el pasado”, destaca candidato a doctorado en la UCD y autor principal del estudio, Louis L'Hôte.