Pocas conversaciones son tan temidas, y a la vez inevitables en el historial afectivo de cualquier persona, como esas que empiezan por el ya tan reconocible “tenemos que hablar” y terminan verbalizando el fin de una relación. Se habla mucho del inicio de los romances pero poco de cómo ponerles fin de manera saludable.
“A veces se deja la puerta entreabierta porque se piensa que así la otra persona sufre menos en la ruptura, pero cuando no hay intención de retomar la relación que se está rompiendo, lo mejor es ser claros y no alentar esperanzas que se sabe que no son reales”, advierte la psicóloga Rosana Pereira, codirectora de Haztúa Psicología Positiva, para quien la honestidad es la clave a la hora de encarar una ruptura.
El dolor del desamor es inevitable si la otra persona no desea el fin de la relación, pero hay un sufrimiento que sí se puede prevenir, apunta la especialista, al no confundir la sinceridad con la falta de tacto. “Romper bien no es evitar que la otra persona sufra, pero sí se puede romper evitando hacer más daño del que ya provoca esa misma ruptura, y eso se consigue siendo honestos y diciendo la verdad de lo que se siente”, defiende Pereira.
¿Es mejor improvisar o llevar un guion?







