Al comenzar una relación, muchas personas sienten la necesidad de mostrarse indiferentes para evitar que el otro las perciba como dependientes, inseguras o demasiado interesadas.Muchas personas creen que una relación puede terminarse antes de empezar si plantean una inquietud sobre una incompatibilidad en la forma de comunicarse o si preguntan, antes de los tres meses, en qué instancia del vínculo se encuentran. Sin embargo, una psicóloga formada en Harvard explica que “pedir seguridad no es lo mismo que ser dependiente”.La supuesta red flag que muchos interpretan malLa indiferencia y la despreocupación se volvieron actitudes habituales en las citas actuales. Esta tendencia se aceleró con el auge de las aplicaciones para conocer gente, donde basta deslizar el dedo para pasar de un perfil a otro, y terminó dificultando la capacidad de conectar cara a cara.Sabrina Romanoff, psicóloga clínica, profesora y escritora formada en Harvard, explicó en CNBC Make It, la sección digital de la cadena de televisión estadounidense CNBC, que la cultura moderna de las citas le enseña a la gente que la "vulnerabilidad es sinónimo de desesperación" y se considera una red flag. Pero, en realidad, asegura que "se necesita ser vulnerable para construir algo real y conectar"."Relacionarse con un otro siempre reabre heridas viejas como el abandono y el rechazo", advierte Romanoff. De acuerdo con su experiencia, "la ansiedad de querer saber en qué punto está la relación es completamente normal y demuestra que se trata de algo importante para uno".Sin embargo, comenta que la mayoría de las personas interpretan esta actitud de una forma equivocada y piensan que se trata de una debilidad o una red flag, pero en realidad solo confirma que "te importa, te involucras y que tus instintos funcionan".La experta detalla los tres pasos que dividen la búsqueda saludable de tranquilidad: darse cuenta de cuándo te sentís inseguro, ponerle nombre y comunicarlo a tu pareja de forma segura.La sensación de afecto no se puede saciar con la validación externa, sino que lo hace uno mismo, "pero la búsqueda de tranquilidad puede convertirse en dependencia cuando es implacable y ningún esfuerzo ni consuelo surte efecto", explica la psicóloga formada en Harvard. "Esto podría parecer una exageración y un intento de tomar la delantera provocando una pelea para obtener la confirmación de que les importas, retirándote y esperando que te persigan, o intentando darles celos", agrega. La seguridad emocional en las relaciones se crea al "expresar tus necesidades de una manera que tu pareja pueda escucharlas de verdad". Por eso, Romanoff advierte que muchas personas tienden a usar frases como "¿de verdad me querés?" y, en lugar de acercarlos a su pareja, resultan contraproducentes.La experta propone ponerle nombre al sentimiento y darle espacio al otro sin que se sienta atacado. Por ejemplo: "Me siento un poco inseguro/a sobre nuestra situación, ¿podríamos hablar de eso?" o "me di cuenta de que me sentía ansioso/a cuando no supe nada de vos en más de 24 horas, solo quería que supieras cómo me sentí".