El consumo masivo atraviesa una crisis con horizonte incierto. El impacto es hasta en los productos más básicos y a nivel empresa golpea tanto a las pymes como a los grandes de la industria. Es el caso de Mastellone Hermanos, el gigante lácteo que en marzo de este año compraron Arcor y Danone (pero que recién desde agosto tomaron el control operativo), que logró sostener su operatividad y reducir su deuda con una estrategia de apuntar a la exportación, pero no pudo esquivar el impacto de la recesión.

El balance financiero del primer semestre de 2026 cerró el período con una pérdida neta de $4.791 millones. Un rojo que es más de cuatro veces superior a los $1.161 millones negativos que había registrado en el mismo lapso del año anterior. Entre enero y junio, Mastellone registró ingresos totales por $908.674 millones, lo que representa una caída real del 6,7% frente a los $973.850 millones del primer semestre de 2025.

Se trata de la compañía que tiene el 10,8% de participación de mercado de la leche fluida (un número alto en un universo atomizado) y gracias al joint venture que empezó a administrar la firma en los últimos meses, también logró la integración vertical y horizontal de un abanico de productos de valor agregado como yogures y postres, donde Danone tiene un 77% de la torta, según estimaciones del sector.