Noticia Exclusivo suscriptores En la capital y municipios con agua en bloque o atendidos por el Acueducto hay tranquilidad, pero preocupan enero y febrero si se prolonga la sequía.Carrotanques de agua surten del líquido a zonas que no tienen líquido tras racionamiento. Foto: Acueducto de BogotáEDITOR DE BOGOTÁ03.09.2026 04:01 Actualizado: 04.09.2026 16:45

El fenómeno de El Niño ya empezó a consolidarse en la región y a generar efectos sobre el abastecimiento de agua. En Cundinamarca, según la CAR, 12 municipios enfrentan problemas para garantizar el suministro, y otros, como Facatativá, están en racionamiento.“Ya estamos en el fenómeno de El Niño y se está consolidando”, señaló Alfred Ballesteros, director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), quien explicó que mientras en algunas regiones del país el fenómeno climático comenzó a consolidarse hace cerca de un mes, en el centro de Colombia lo hizo durante agosto. LEA TAMBIÉN Los análisis de organismos internacionales, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y del Ideam confirman, según el funcionario, que el fenómeno ya está presente.La disminución de las precipitaciones es considerable en buena parte de la jurisdicción de la corporación ambiental, donde también se registra un descenso en los niveles de las fuentes hídricas y abastecedoras.El panorama más preocupante se encuentra en municipios que no cuentan con sistemas robustos de almacenamiento o fuentes alternativas. “Varios han reportado problemas de abastecimiento desde hace semanas y han tenido que programar racionamientos de dos a tres días a la semana”, dijo Ballesteros.El directivo se refiere a Villeta, Puerto Salgar, Guaduas, Vianí, Beltrán, Chaguaní, Facatativá, Anapoima, Apulo, El Colegio, La Mesa y Viotá, en Cundinamarca, y a Caldas y San Miguel de Sema, en Boyacá.Pero la situación podría agravarse si la sequía se prolonga hasta febrero, como prevén el Ideam y la NOAA. “En un par de meses, la situación podría tornarse crítica en diversas regiones del país”.Embalses del Sistema Chingaza aumentaron su nivel de almacenamiento durante junio. Foto:CARFacatativá, una señal de alertaEl caso de Facatativá es uno de los que más preocupa a la CAR. El alcalde del municipio ha advertido que cuenta con reservas para apenas 15 días en su embalse. Esta población cuenta con el embalse de Mancilla, que ya llegó a niveles mínimos, y la población está enfrentando cortes por sectores en el servicio de acueducto.La actual coyuntura pone sobre la mesa la falta de preparación de Colombia para enfrentar los efectos del cambio climático y obliga, según el director de la CAR, a revisar el crecimiento urbano de los municipios de la Sabana.“Si al inicio del fenómeno señalan que solo tienen agua para 15 días, ¿es responsable permitir que el municipio siga creciendo en cientos de miles de habitantes si no hay garantía hídrica para los actuales?”, cuestionó.Consideró que en los municipios donde no está garantizada la seguridad hídrica resulta “irresponsable” que alcaldes y concejales pretendan ampliar la infraestructura urbana cuando no existe suficiente agua para atender a la población actual.Para el director de la CAR, el país no está debidamente preparado para enfrentar los efectos del cambio climático. Agregó que no se ha entendido la urgencia de priorizar la adaptación, ordenar el territorio alrededor del agua e invertir en la conservación de los ecosistemas. LEA TAMBIÉN Bogotá tiene seis meses de tranquilidadLa situación de la capital y de los municipios de la Sabana con sistema de agua en bloque (Funza, Cota, Tenjo, Cajicá, Mosquera, Sopó, Chía, Madrid, La Calera y Soacha) o atendidos directamente por la Empresa de Acueducto de Bogotá (Soacha, Gachancipá y algunos sectores de Zipaquirá y Tocancipá) es diferente a la de la mayoría de las entidades territoriales del departamento. La capital y sus vecinos tienen más tranquilidad, pero no es para relajarse.La ciudad y las poblaciones vecinas, de hecho, enfrentaron entre el 11 de abril de 2024 y el 11 de abril de 2025 un racionamiento diario distribuido en nueve ciclos.Ballesteros aseguró que los tres sistemas regulados que abastecen a la capital —Agregado Norte, Agregado Sur y Sistema Chingaza— presentan promedios que permiten tener tranquilidad durante los próximos seis meses.Aunque los embalses, en particular Chuza y San Rafael, se han visto favorecidos por las lluvias —dependen del régimen de la Orinoquia con una temporada al año entre mayo y septiembre—, los niveles actuales no son únicamente consecuencia de las condiciones climáticas, sino también de la estrategia preventiva.“Meses atrás adoptamos la política de regular las descargas para almacenar la mayor cantidad de recurso hídrico de cara a este periodo de sequía”, explicó el director de la CAR.La medida fue adoptada conjuntamente con el Acueducto de Bogotá y permitió llegar al periodo seco con una mayor reserva de agua.Por esta y otras razones, descartó que exista un riesgo alto o inminente de racionamiento en Bogotá. En esa línea, calificó de irresponsable hablar de un desabastecimiento inmediato en la capital.Alfred Ballesteros, director de la CAR Cundinamarca Foto:CAR CundinamarcaSin embargo, advirtió que la tranquilidad no debe convertirse en relajamiento. Si bien los embalses tienen un nivel adecuado, el comportamiento en los próximos meses dependerá de las precipitaciones entre octubre y noviembre (meses que históricamente lluviosos) y de factores climáticos cuyo impacto todavía es difícil de calcular.“Si las precipitaciones caen por debajo de los promedios históricos, el proceso de llenado se resiente”, advirtió Ballesteros.Municipios con problemas de abastecimiento de agua, de acuerdo con la CAR Foto:CAR CundinamarcaAl director de la CAR le preocupa también que hoy por hoy “no es posible prever con exactitud el impacto de las altas temperaturas en los procesos de evapotranspiración de las fuentes hídricas”.De acuerdo con la NOAA, dijo, “la temperatura actual del océano Pacífico es la más alta registrada en la historia”.Ante este escenario, Ballesteros envía un mensaje a los habitantes de Bogotá y de la Sabana: “Es indispensable ahorrar agua y proteger los ecosistemas, pues enfrentamos un fenómeno atípico”. LEA TAMBIÉN Neusa, Hato y las fuentes alternativasEn cuanto a los municipios de la Sabana, dijo que el panorama no es igual para todos y depende de la fuente de abastecimiento que tenga cada población.No obstante, para la mayoría sí hay un riesgo inminente de racionamiento. Apenas cerca del 10 por ciento de los municipios de la jurisdicción de la CAR cuentan con sistemas de almacenamiento o fuentes alternativas “verdaderamente sólidos”.Por ejemplo, Zipaquirá, Nemocón y Cogua dependen del embalse del Neusa, el cual se encuentra cerca del 90 por ciento de su capacidad y eso los deja en una mejor situación.Lo mismo sucede con Ubaté, que se abastece de la represa del Hato, y con La Vega, que cuentan con fuentes alternativas.El embalse de Chuza. Foto:MAURICIO MORENOEnero y febrero, los meses de mayor preocupaciónEl impacto de El Niño también tiene una dimensión energética. Los embalses del Agregado Norte (Neusa, Sisga y Tominé) cumplen funciones relacionadas con la generación de energía y, por ello, el descenso de los niveles puede aumentar la presión sobre el sistema hidroeléctrico.El sector energético, según Ballesteros, ha advertido sobre los riesgos que impone El Niño a la generación hidroeléctrica, en un contexto marcado además por un déficit energético estructural en el centro del país. LEA TAMBIÉN Aunque las previsiones apuntan a estabilidad durante los últimos meses del año, la mayor preocupación técnica está concentrada en enero y febrero, especialmente si el fenómeno se prolonga, como proyectan el Ideam y la NOAA.Por ahora, la situación de Bogotá es distinta a la de varios municipios de Cundinamarca. La capital no está ante un escenario de racionamiento inmediato, pero el margen de seguridad no elimina la necesidad de vigilancia permanente y de ahorro.La CAR busca fortalecer la educación ambiental en sus Aulas Ambientales Abiertas. Foto:CARControl a captaciones y grandes consumidoresAnte la probabilidad de un Niño más intenso, la CAR ha reforzado las acciones para controlar las captaciones e intercepciones ilegales de agua, en coordinación con la Policía Nacional.No obstante, señaló Ballesteros, hay tres dificultades estructurales para ejercer ese control.Una de ellas es una norma nacional (expedida en el anterior gobierno) que eliminó el requisito de concesión de agua para caudales inferiores a un litro por segundo destinados a uso doméstico.Según el funcionario, esto dejó fuera del control ambiental previo al 90 por ciento de las solicitudes que atendía la CAR, y permitió la instalación de mangueras y captaciones directas en fuentes hídricas sin autorización de la corporación.A eso se suma la protección jurídica de actividades agropecuarias tradicionales de comunidades campesinas en zonas de páramo y amortiguación. Por jurisprudencia de la Corte Constitucional, explicó, no es posible desalojar de manera arbitraria cultivos tradicionales ubicados en esas áreas.El tercer problema es la capacidad institucional. La CAR Cundinamarca tiene bajo su responsabilidad una jurisdicción que comprende a 13 millones de habitantes, pero solo cuenta con 500 funcionarios, de los cuales aproximadamente la mitad realiza labores técnicas en campo.“Es materialmente imposible disponer de un funcionario en cada microcuenca o quebrada sin la colaboración activa de las alcaldías, los prestadores de servicios y la conciencia ciudadana”, afirmó.La corporación también está auditando las grandes concesiones de agua y aplicando restricciones cautelares. Uno de los casos mencionados es el de la planta de Coca-Cola, a la que se redujo en más del 50 por ciento el caudal autorizado.La corporación evalúa aplicar medidas similares a otros grandes consumidores industriales.El funcionario advirtió, sin embargo, que estas decisiones requieren un equilibrio técnico, debido a que las empresas generan empleo y contribuyen a la seguridad alimentaria de la región.“El deber de la autoridad ambiental es conciliar la sostenibilidad del tejido productivo con la prioridad constitucional del agua para el consumo humano”, concluyó el director de la corporación ambiental.GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor BogotáRedacción EL TIEMPOEn X: @guirei24Más noticias de Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.