Análisis Exclusivo suscriptores CAR Cundinamarca y Secretaría Distrital de Ambiente advierten alta vulnerabilidad. Acueducto de Bogotá da parte de tranquilidad frente a los embalses.Esta imagen tomada en abril del 2018 muestra barrios muy cercanos al río Bogotá en jurisdicción de la capital. Foto: Cesar Melgarejo y Carlos OrtegaEDITOR DE BOGOTÁ03.06.2026 22:01 Actualizado: 03.06.2026 22:01

Si bien abril y mayo son meses históricamente de mucha lluvia en la región andina, los bogotanos experimentaron, por el contrario, días con nubosidad y hasta soleados, frío en las madrugadas y pocas precipitaciones. Y junio, para cuando se ha pronosticado el comienzo del fenómeno de El Niño, los expertos siguen observando con expectativa el comportamiento del clima.Los pronósticos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés), la reputada agencia estadounidense que monitorea y predice el clima global, indican que la probabilidad de que empiece es del 82 por ciento entre mayo y junio y de un 96 por ciento en septiembre próximo. LEA TAMBIÉN Lo que ha pasado con el clima en las últimas semanas, en especial en Bogotá, donde las lluvias torrenciales han sido menores a los promedios históricos, no quiere decir que ya llegó el tan anunciado fenómeno. Puede ser producto de la transición hacia la época de sequía o de comportamientos locales.El Niño impacta a casi todo el territorio colombiano con una notable disminución de las lluvias, mayor radiación solar y olas de calor, pero en la región Andina el impacto puede afectar a cerca de la cuarta parte de la población colombiana.Según el director de la CAR Cundinamarca, Alfred Ballesteros, la región Andina tiene una alta vulnerabilidad, pero en especial la cuenca del río Bogotá, a lo largo de la cual se localizan 40 municipios, entre ellos de la Sabana y la capital.Los cerros orientales están conformados por reserva forestal y franja de adecuación. Foto:Fundación Cerros de BogotáExplicó que ya se observan señales del fenómeno en varias regiones del país, como la Costa Atlántica y Antioquia, donde se reportan disminución de lluvias y caída en los niveles de los embalses.La Secretaría Distrital de Ambiente, por su parte, considera que Bogotá es “la segunda ciudad más vulnerable del país” frente a los efectos del cambio climático.Por ahora, en el caso de la región Andina, según la CAR, existe una aparente contradicción climática porque todavía coinciden lluvias de la temporada invernal con la transición hacia El Niño.Mientras hay zonas en las que se reportaron menos lluvias en mayo, siendo históricamente un mes lluvioso, en otras los ríos y quebradas registran aumentos de sus caudales por lluvias, lo que favorece a los embalses. Por eso, afirma, en esas zonas hay gente que todavía dice: “¿Pero cuál Niño si está lloviendo?”. LEA TAMBIÉN Lo que se espera en junio es que empiece a consolidarse El Niño y en los meses siguientes, según Ballesteros, sea “muy intenso o, incluso, más que el ocurrido entre 1997 y 1998”.Precisamente, este fue uno de los eventos climáticos más intensos registrados en la historia del país. Fue la causa de sequías severas, récord de temperaturas, alta evaporación en los embalses, desabastecimiento de agua, racionamiento eléctrico e incendios forestales en la región andina y en Bogotá.En 1997, Bogotá se vio abocada a un racionamiento, pero originado más por derrumbes dentro del túnel que conduce el agua de Chingaza hasta el embalse de San Rafael y la planta Wiesner.planta de tratamiento Tibitoc Foto:Acueducto de BogotáLos mismos impactos de hace casi 30 años podrían presentarse ahora si se cumplen los pronósticos de la NOAA, pero lo que más preocupa es que la región esté expuesta a un racionamiento de luz –ya hay municipios de la Costa Atlántica con restricciones en el suministro de energía- y de agua potable.Cabe recordar que hace apenas un año los municipios de la Sabana y la capital tuvieron una larga temporada (de abril de 2024 a abril de 2025) de cortes por ciclos diarios en el servicio.De acuerdo con la Secretaría de Ambiente, un fenómeno de El Niño puede traducirse en menos lluvias, mayores temperaturas, más riesgo de incendios forestales y una presión adicional sobre las fuentes hídricas y la calidad del aire. LEA TAMBIÉN Para la entidad, “la mejor forma de enfrentarlo es anticipándonos” y señala que viene, incluso con la CAR, trabajando en la restauración y conservación de ecosistemas y en áreas estratégicas para el agua; vinculando a comunidades y reforzando los sistemas de monitoreo ambiental, entre otras actividades.La CAR, igualmente, viene adelantando una estrategia de distribución de tanques de almacenamiento en las comunidades rurales, con el fin de que hagan aprovechamiento de las aguas lluvias, y está trabajando con la Gobernación de Cundinamarca y municipios en estudios sobre la utilización de pozos profundos.“No podemos evitar que ocurra El Niño, pero sí reducir sus impactos si llegamos mejor preparados: con ecosistemas más sanos, instituciones coordinadas y una ciudadanía comprometida con el uso responsable del agua y la energía”, dijo Adriana Soto, secretaria de Ambiente de Bogotá.Así se ve en épocas normales el embalse de Chuza Foto:Empresa de Acueducto de BogotáActualmente, por fortuna, los embalses de la región reportan una leve mejoría, gracias a que algunos de ellos se benefician de las lluvias de la Orinoquia, donde ya están en temporada húmeda, la cual se espera vaya hasta septiembre.Según los reportes de la CAR, los dos embalses más importantes por su capacidad de almacenamiento, Chuza y Tominé, tienen una recuperación. Chuza, localizado en el páramo de Chingaza, y cuya hidrometeorología corresponde a la cuenca de la Orinoquia, se encuentra cerca del 50 por ciento de su capacidad. Y Tominé, ubicado en el norte de la sabana de Bogotá, supera el 54 por ciento.Los otros embalses de la región central son Sisga, con el 65 por ciento, y Neusa, con más del 82 por ciento. Y en el municipio vecino de La Calera está San Rafael, que se encuentra por encima del 80 por ciento. LEA TAMBIÉN Si bien los embalses pueden estar aumentando actualmente el volumen, la preocupación es si el agua que recojan en los próximos 4 o 5 meses, será suficiente para garantizar el consumo de Bogotá y los municipios atendidos por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) en el 2027.Esto dependerá de las lluvias que se presenten en la segunda temporada húmeda del año en la región andina, que va de mediados de septiembre hasta mediados de diciembre, un periodo que se verá impactado con menos precipitaciones, como consecuencia de El Niño.Por eso Ballesteros cree que uno de los riesgos es que las lluvias de octubre y noviembre no sean suficientes para recuperar los sistemas hídricos.Recordó que, tras el fenómeno de 1997, las condiciones climáticas tardaron cerca de 6 meses en regresar a la normalidad, por lo que los efectos podrían extenderse durante el primer semestre de 2027.“Todos cruzamos los dedos y rezamos porque sea mucha la lluvia en la Orinoquía”, dijo sobre la necesidad de recargar los embalses en octubre y noviembre próximos.La incertidumbre se origina, precisamente, porque ni el sistema Chingaza, con los embalses de Chuza y San Rafael, ni el Agregado Norte, con Tominé, Sisga y Neusa, y que aportan al río Bogotá, de manera individual alcanzan para sostener el consumo de Bogotá y los 11 municipios que son abastecidos por la EAAB.Las lluvias pueden acelerar la llegada del segundo pico respiratorio del año, dicen las autoridades. Foto:Milton Díaz - EL TIEMPOActualmente, de la planta Tibitoc, que capta el recurso hídrico del río y tiene capacidad para tratar 10,5 m3 de agua por segundo, el Acueducto de Bogotá está tomando más de la mitad del consumo de la ciudad y las poblaciones vecinas. En total consumen 17,3 metros cúbicos por segundo.Otro porcentaje importante se trata en la planta Francisco Wiesner, que hace parte del sistema Chingaza, y cerca del 4 por ciento se capta del Agregado Sur, conformado por los embalses de Chusacá y Regadera, mediante el cual se atiende la localidad de Usme, principalmente.La Empresa de Acueducto ha dado un parte de tranquilidad frente a la posibilidad de un nuevo racionamiento, que es una de las grandes preocupaciones. Según ha planteado, la ciudad y los municipios de la Sabana cuentan con el agua del embalse de Chingaza, donde, precisamente, ya está lloviendo.La EAAB señaló que, de consolidarse el fenómeno de El Niño, la capital está mejor preparada en infraestructura, acciones técnicas, operativas y de comportamiento ciudadano, que es destacado como “una fortaleza ante un eventual Niño”.De acuerdo con la gerente del Acueducto de Bogotá, Natasha Avendaño, hoy la ciudad cuenta con mejores condiciones de almacenamiento de agua, operatividad y tratamiento de agua en sus plantas que en 2024, un año de sequía que derivó en un racionamiento histórico. LEA TAMBIÉN La funcionaria destacó que la EAAB adelantó en el último año acciones que permiten “recibir en mejores condiciones” los retos que pueda traer la variabilidad climática, entre ellas la optimización y modernización de la planta Tibitoc y el proyecto Río Blanco, que representará cerca de 100.000 m3 por día de agua adicionales al sistema Chingaza.Este contempla la construcción, entrega y puesta en operación de nuevas obras de captación (bocatomas) en las quebradas Peñas Blancas, Charrascales, Chocolatal, Calostros, El Mangón y Barro-Plumaraña, ubicadas en el páramo.Destaca, igualmente, que los embalses del Sistema Chingaza se encuentran por encima del 49,90 por ciento de llenado, “un volumen de almacenamiento muy superior al registrado durante la temporada de sequía de 2024”.“Esta recuperación en el almacenamiento permite que el sistema Chingaza cuente con más de 21 millones de m3 por encima de la curva guía, una medida que registra los volúmenes históricos y la mejora significativa en el llenado de embalses”, precisa el Acueducto.Señala que adelantan la estrategia de seguridad hídrica, la cual permitirá a la ciudad contar con la modelación del sistema hídrico con el Banco Mundial y la IFC, para definir inversiones de largo plazo y avanzar con pilotos de reúso de agua tratada provenientes de la PTAR Salitre.GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor de BogotáEn X:@guirei24Más noticias de Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.