Bajo nivel de agua en esta represa localizada en el municipio de La Calera, a 12 km de Bogotá, tras un año de racionamiento.Foto: Mauricio Alvarado LozadaResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Ante la amenaza de un fenómeno de El Niño prolongado y de alta intensidad, los pronósticos meteorológicos apuntan a que buena parte del país enfrentará un segundo semestre caracterizado por sequías prolongadas y altas temperaturas. En el caso de Cundinamarca, si bien la reducción de las precipitaciones y el aumento en los termómetros corresponden a factores estrictamente naturales de la variabilidad climática, el verdadero riesgo, advierten las autoridades ambientales del departamento, radica en que gran parte de las emergencias ambientales (como incendios) y de desabastecimiento se terminan agravando por acciones humanas evitables.Frente a este panorama, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) hizo un llamado urgente a corregir prácticas inmediatas en los municipios de su jurisdicción,que llega hasta algunos departamentos de Boyacá. El director general de la entidad, Alfred Ballesteros, advirtió que el problema principal es seguir actuando de la misma manera pese a las alertas vigentes: “Hoy el mayor riesgo no es solamente el clima. El problema es seguir actuando igual pese a las alertas. Si no corregimos prácticas que desperdician agua o deterioran los ecosistemas, el impacto será mucho más fuerte. No podemos esperar a que llegue la emergencia para reaccionar”, señaló el funcionario, instando a los ciudadanos, sectores productivos y autoridades locales a detener conductas que propician emergencias que terminan afectando al grueso de la población.Las cinco prácticas que año a año siguen propiciando emergenciasLa autoridad ambiental detalló los cinco comportamientos ciudadanos que ejercen mayor presión sobre el medio ambiente en temporadas secas y que de tanto repetirse, terminaron normalizándose. Gasto de agua potable en actividades no prioritariasLa persistencia en el uso de agua tratada por acueductos para labores secundarias como el lavado de vehículos, riego de jardines, llenado de piscinas y limpieza de fachadas o andenes, es una práctica común. La entidad calificó este hábito como una “irresponsabilidad colectiva”, especialmente en periodos donde los sistemas de abastecimiento experimentan altos niveles de presión.Quemas y prácticas agrícolas ineficientesMuchas de las emergencias de gran escala se originan en quemas de basura o actividades de limpieza de lotes agrícolas que se salen de control debido a los fuertes vientos, las altas temperaturas y la baja humedad, situaciones adecuadas para la propagación de grandes incendios, por ejemplo.Adicionalmente, la corporación señaló al sector agropecuario por el uso intensivo e ineficiente del agua en cultivos de arroz, caña de azúcar, palma de aceite y ganadería. Sistemas como el riego tradicional por inundación, las pérdidas por evaporación, la captación excesiva en fuentes hídricas y la expansión de la frontera agrícola reducen drásticamente los caudales y acuíferos, detonando conflictos por el agua.Pérdida del agua lluviaTras el periodo de racionamiento por el que pasó Bogotá, se habló ampliamente de la importancia de la recolección de agua lluvia, incluso a nivel macro en empresas y entidades públicas. Sin embargo la evidencia muestra que es poco lo que se ha avanzado en la materia. Incluso la CAR calificó como contradictorio que se hable de escasez hídrica mientras se pierden miles de litros de agua lluvia por la ausencia de infraestructura básica de almacenamiento en los predios. Deforestación en ecosistemas estratégicosLa tala de bosques, la intervención de rondas hídricas y la afectación directa de páramos y nacimientos de agua merman la capacidad de los suelos para retener humedad y regular los ciclos del agua. Falta de control en fugas y pérdidas de acueductosFinalmente, la corporación llamó la atención sobre los altos porcentajes de agua que se pierden debido a redes de distribución obsoletas, fugas permanentes y deficiencias en el mantenimiento técnico dentro de las viviendas y en las redes matrices de algunos municipios de la región, una situación que catalogaron como insostenible ante la sequía.Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.Por Redacción BogotáTodas las noticias de Bogotá están aquí. El Espectador, el valor de la información.Conoce másTemas recomendados: