La economía argentina ya no se mueve en bloque, ahora viaja a dos velocidades completamente distintas. Así lo advierte un exhaustivo informe publicado por la Fundación Pensar, el think tank o usina de ideas del PRO, que detalla cómo el giro radical hacia un modelo apoyado en las exportaciones, el agro, la energía y la minería partió el mapa. Según el estudio, el crecimiento actual tiene código postal: premia sin filtros a los territorios sentados sobre recursos naturales y castiga a los distritos atados al consumo masivo, la industria tradicional y el empleo público. La prueba más cruda de esta fractura que plantea la fundación está en el mercado laboral. Los datos recopilados en el documento marcan que, para mayo de 2026, Argentina había perdido unos 241.000 puestos de trabajo privado registrado. En medio de esa sangría general que representa una caída del 3,8%, el informe resalta que apenas tres provincias lograron nadar contra la corriente y sumar empleados formales netos: Neuquén, Río Negro y San Juan.

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