La economía argentina muestra apenas una tibia recuperación cuando se mira el promedio. Pero cuando se la analiza por áreas, es una evolución más bien partida en dos donde hay poco y nada que celebrar: algunos sectores crecen, exportan o mejoran sus números, pero no son los que más empleo generan. Al mismo tiempo, las actividades donde trabajan más argentinos —industria, comercio y construcción— siguen golpeadas por la caída del consumo, la apertura importadora y la recesión.

Ese es el principal dato laboral que surge del último informe semanal del Instituto Argentina Grande (IAG). Según el relevamiento, en los últimos 12 meses se perdieron 141.700 puestos registrados en relación de dependencia y, desde el cambio de gestión, la caída ya llega a 329.600 empleos, si se consideran el sector privado y el sector público.

El informe resume esa dinámica en una frase: la actividad puede crecer, pero destruir trabajo asalariado registrado. El problema no es sólo cuánto crece la economía, sino en qué sectores crece y cuántos trabajadores entran en esa recuperación.

El dato más fuerte aparece cuando se cruza actividad con empleo. En mayo, la actividad económica creció apenas 0,2% interanual, pero esa mejora estuvo concentrada en ramas de baja absorción laboral. Según el IAG, agro y minas y canteras explican el 73,8% del crecimiento interanual de los sectores con resultado positivo. En cambio, industria y comercio explican el 88,3% de la variación negativa.