Sorprende que en un aprovincia beneficiada por la minería como Salta el presidente de la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (Faipa), Daniel Romano, cuente que la clientela compra un kilo para reemplazar la misma cantidad de carne vacuna. Se supone que en sus pagos la economía debería marchar de acuerdo con el plan. Pero no es tan así. No sólo el conurbano bonaerense aparece como perdedor de un modelo económico que impulsa las minas, Vaca Muerta, el campo y las finanzas, según un nuevo informe del Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Universidad de San Martín (Unsam), titulado “Argentina, ¿entre dos realidades? La nueva geografía del empleo bajo el modelo de Milei”.
Entre septiembre de 2023 y el mismo mes de 2025, 318 de los 498 municipios del país perdieron empleo formal privado y, si bien el área metropolitnana de Buenos Aires (AMBA) concentró la mayor pérdida en términos absolutos, en proporción la caída fue más intensa fuera de la capital y su periferia. El dato discute la idea de “desconurbanización”, de que los habitantes del Gran Buenos Aires desindustrializado deberían mudarse al interior para buscar trabajo en yacimientos o en ciudades pequeñas e intermedias que dependen de la extracción de materias primas.











