Noticia Exclusivo suscriptores Narcotráfico, minería ilegal, contrabando, corrupción, secuestro, extorsión y lavado de activos conforman la base del diagnóstico.Armas y droga incuatadas en operaciones militares. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA02.09.2026 09:26 Actualizado: 02.09.2026 09:26
La forma en que el sector Defensa y las Fuerzas Militares están leyendo la amenaza criminal en Colombia parte de un cambio de enfoque: detrás de los homicidios, el terrorismo, las masacres y el desplazamiento hay estructuras que necesitan dinero, control territorial y redes para sostener su operación. Bajo esa mirada, el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, la corrupción, el secuestro, la extorsión y el lavado de activos aparecen como el nivel que concentra el 55 % de un denominado “iceberg criminal”.La caracterización plantea que las amenazas no tienen ideología y son carteles de economías ilícitas. En esa categoría se ubica a los Grupos Armados Organizados ilegales, denominados como “terroristas” en este gobierno y entre ellos están el Eln, las disidencias de las Farc, el ‘clan del Golfo’ y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.La lectura permite dimensionar dónde se está concentrando el diagnóstico. Las afectaciones que quedan a la vista —homicidios, desplazamiento forzado, terrorismo, masacres, hurto, reclutamiento criminal y confinamiento— representan, según el esquema, el 15 % del fenómeno. Es decir, son la parte visible de una estructura que tiene otros dos niveles debajo de la superficie.Soldados en una operación militar. Foto:CortesíaUn segundo componente, calculado en 30 %, corresponde a los llamados dinamizadores de la inseguridad. Allí aparecen el trabajo organizativo criminal y delictivo, la cultura de la ilegalidad y la instrumentalización de la población por parte de grupos ilegales. Este nivel funciona, dentro del diagnóstico oficial, como el punto de conexión entre las rentas criminales y los hechos que terminan afectando directamente a las comunidades.En la parte inferior está el 55 % restante que agrupa las economías ilícitas: narcotráfico, minería ilegal, contrabando, corrupción, secuestro y extorsión, además del lavado de activos. La distribución resulta clave para entender la estrategia que comienza a plantearse: el problema no se limita al hombre armado o a la estructura que ejecuta un ataque, sino que incluye las fuentes de financiación y las redes que permiten mantener su capacidad criminal.Armas incautadas en la operación de bombardeo contra 'Calarcá'. Foto:CortesíaOtro dato incorporado al diagnóstico muestra una transformación en los escenarios de violencia. De acuerdo con la caracterización del sector Defensa, el 64 % se registra en entornos urbanos y el 36 % en zonas rurales. La cifra pone a las ciudades dentro de la discusión sobre estructuras criminales, control de rentas ilegales y disputas territoriales, más allá de la presencia que históricamente han tenido los grupos armados en corredores rurales.El documento también identifica redes criminales que disputan rentas ilícitas transnacionales y estructuras que permanecen ocultas entre la población civil. A ese escenario se suman el terrorismo y la intimidación como mecanismos de presión, así como ataques y amenazas sistemáticas contra comunidades para ejercer control criminal.La tecnología aparece como otro componente de esa caracterización. Drones, redes sociales y herramientas cibernéticas hacen parte de los recursos comerciales que están siendo utilizados dentro de las dinámicas criminales. Esto amplía el terreno de confrontación: las estructuras ya no dependen únicamente de armas, hombres y corredores terrestres, sino que incorporan tecnologías disponibles en el mercado a sus actividades.La droga incautada. Foto:CortesíaEse panorama modifica también la manera de interpretar los golpes contra las organizaciones. Una captura, una neutralización o la incautación de armamento afecta una parte de la estructura, pero el propio “iceberg criminal” ubica más de la mitad del problema en las economías que producen los recursos para mantenerla. Bajo esa lógica, narcotráfico, minería ilegal, extorsión, contrabando y lavado de activos quedan en el centro de las operaciones que buscan reducir las capacidades de los grupos.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








