Aitana Bonmatí juega con Mateo, el hijo Irene Paredes en la final del último Mundial conquistado por España

Edurne Concejo

Maternidad y fútbol siempre han sido dos cuestiones rodeadas de conflicto. En los últimos años se ha avanzado de manera notable en la conciliación de estos dos mundos, aunque la realidad es que aún queda muchísimo trabajo por hacer. El reciente acuerdo de la Federación Española para facilitar la congelación de óvulos a las futbolistas internacionales que deseen retrasar su maternidad ha sido recibido con controversia. Mientras algunas aplauden una medida que consideran “beneficiosa” y “positiva”, otras deportistas han sido más críticas llegando a tacharla de “machista”.

“Las personas que tenemos el deseo de ser madres, porque yo no lo tenía, pero se me desarrolló desde hace un tiempo, no tenemos fácil encajarlo”, reconocía Alexia Putellas en una entrevista en El País Semanal en el que valoraba muy positivamente el acuerdo alcanzado después de que las capitanas de la selección, con ella a la cabeza, llevasen esta cuestión a los despachos de la Federación: “Para mí es un avance enorme porque la Federación entiende que estás sirviendo a tu país en contra de tu tiempo biológico, que no puedes parar y no puedes ser madre porque necesitas tu cuerpo para trabajar”