La sensación de un infarto —que se produce cuando el flujo sanguíneo al corazón se limita o se interrumpe— suele compararse con la de un elefante pisoteando el pecho. Sin embargo, los síntomas a veces pueden ser mucho más sutiles, sobre todo en las mujeres. De hecho, uno de los síntomas más comunes en este grupo es algo que podrías sentir la tentación de ignorar: la fatiga.

Sin duda, el agotamiento con una causa clara, como sentirse cansado después de una larga semana de trabajo o varias noches de mal sueño, no es motivo de preocupación, afirmó Arash Bereliani, cardiólogo del Instituto de Cardiología y Medicina Preventiva de Beverly Hills. Sin embargo, añadió, "una disminución significativa e inexplicable [de la energía] con respecto a los niveles habituales" sí justifica la preocupación.

Las investigaciones sugieren que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de experimentar una serie de señales de advertencia en los días e incluso semanas previos a un ataque cardíaco, siendo la fatiga la más común, presente hasta en el 70 por ciento de las mujeres que sufren un ataque cardíaco.

La razón por la que ambos problemas van de la mano es que una disminución del flujo sanguíneo al corazón provoca que este se ponga rígido y no funcione correctamente, explicó Bereliani. Con el tiempo, le cuesta bombear suficiente sangre, por lo que los demás órganos y músculos empiezan a sufrir deficiencias de oxígeno y nutrientes esenciales, lo que conlleva una bajada de energía.