Noticia Exclusivo suscriptores Inteligencia revisa las redes urbanas y los movimientos fronterizos de la guerrilla. Se lanzó millonaria recompensa por jefes 'elenos'.Estación de Policía Los Patios, en Cúcuta. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA01.09.2026 22:20 Actualizado: 01.09.2026 22:20
El carro bomba que explotó este lunes frente a la Estación de Policía de Los Patios, en Norte de Santander, elevó a por lo menos 204 el número de atentados con explosivos —incluidos ataques con drones cargados de granadas— registrados en Colombia durante 2026. Hasta el 30 de julio, las autoridades contabilizaban 174 atentados; en agosto se sumaron al menos 30 más, de los cuales unos 15 habrían ocurrido bajo el gobierno de Abelardo De La Espriella.Parte de las acciones terroristas se concentraron en abril en el suroccidente del país y fueron atribuidas a las disidencias al mando de ‘Iván Mordisco’. El Eln, por su parte, concentra al menos 75 ataques, varios ejecutados en el Catatumbo usando drones con explosivos.El hecho más reciente, ocurrido hacia las 11:15 de la noche del lunes, frente a la Estación de Policía de Los Patios, en el área metropolitana de Cúcuta, dejó un civil muerto y 11 heridos —entre ellos dos policías—, además de daños en infraestructura y vehículos y motocicletas incinerados.Presidente Abelardo De La Espriella en consejo de seguridad de Cúcuta. Foto:Fuerzas MilitaresEL TIEMPO conoció que el carro llevaba cerca de cinco días parqueado en diferentes puntos de la zona sin ser detectado. Entre las hipótesis de las autoridades está que pudo haber sido acondicionado en Venezuela y llevado por trochas hasta Los Patios.Tras el atentado, el presidente Abelardo De La Espriella lanzó un contundente mensaje: “Vamos a combatir y a liberar a cada departamento de la violencia. Se acabó la asociación criminal: no vamos a permitir que ningún mandatario se alinee con los bandidos, porque los vamos a hacer pagar con total decisión”, dijo desde Cúcuta, hasta donde llegó para liderar un consejo de seguridad.Por su parte, el comandante de las Fuerzas Militares, Erik Rodríguez, señaló en su cuenta de X: “La orden es clara: no daremos tregua a quienes amenazan la seguridad y la vida de las comunidades. Con decisión y todas nuestras capacidades, iremos tras quienes generan violencia”.Atentado en Cúcuta. Foto:Redes sociales.El mayor general Ricardo Augusto Alarcón Campos, jefe Nacional del Servicio de Policía, atribuyó el ataque al Frente de Guerra Urbano Carlos Germán Velasco, del Eln, y explicó que el vehículo había sido hurtado en junio de 2024; un día después, su dueño apareció muerto y el vehículo fue acondicionado como taxi. Según el oficial, el sistema usado fue de frecuencia radial y el explosivo, amonal, en una cantidad cercana a 80 kilogramos. “Operaron aproximadamente entre 15 y 25 segundos desde el momento en que dejaron el vehículo hasta la detonación del artefacto”. Alarcón agregó que las autoridades avanzan en identificar a los responsables y en evaluar los daños para recuperar las instalaciones.Los señalados terroristas. Foto:CortesíaSegún información conocida por este medio, detrás de la capacidad urbana del Eln en Cúcuta está alias David, señalado como el principal cabecilla de esa estructura, con cerca de cinco años operando en la zona tras llegar del Catatumbo. Tiene investigaciones por terrorismo, extorsión, secuestro, narcotráfico y homicidio, y es identificado como explosivista. Por él se ofrecen hasta 800 millones de pesos de recompensa. También aparece alias Nay o ‘Nike’, señalado de coordinar los ataques, conseguir hombres para transportar explosivos y participar en el diseño de planes y selección de blancos. Lleva unos tres años en la estructura y enfrenta señalamientos por terrorismo, homicidio, desplazamiento forzado, extorsión y tráfico de armas, por él se ofrece 150 millones de recompensa. A ellos se suma alias ‘el Rolo’, identificado como articulador del frente urbano. Los tres recibirían órdenes de Luz Amanda Pallares Pallares, alias ‘Silvana Guerrero’, señalada como una de las cabezas del terrorismo del Eln en la región.La modalidad replica la del atentado de hace un mes: en la madrugada del 1.° de agosto, un carro bomba fue usado contra la sede de la Policía de Norte de Santander, también en el área metropolitana de Cúcuta, con explosivos ocultos entre bultos de papa y zanahoria en un camión.Ataque con carro bomba en la estación de Policía de Cúcuta. Foto:Redes sociales.Las cámaras permitieron reconstruir parte de su recorrido hasta que quedó frente a un concesionario y una entidad bancaria. La explosión, hacia las 3:18 de la madrugada, dejó 12 policías y tres civiles heridos y también fue atribuida al Eln.Ambos ataques comparten un vehículo cargado de explosivos, un mes de diferencia y objetivos policiales en ese departamento, pero las autoridades no han establecido públicamente una conexión; la autoría del de Los Patios sigue bajo investigación. Las pesquisas se concentran en cámaras de las vías de acceso, antecedentes del vehículo, restos recuperados y movimientos registrados durante los cinco días que permaneció estacionado, para establecer quién lo llevó, dónde se instaló la carga y qué estructura dio la orden.Carro bomba que dejó 12 policías heridos en Cúcuta el pasado 1 de agosto. Foto:CortesíaLa seguidilla de atentados en 2026 reabrió el debate sobre el alcance de las operaciones militares frente a grupos con financiación, capacidad de reclutamiento y redes que no requieren concentrar muchos hombres. Para Laura Bonilla, de la Fundación Paz y Reconciliación, la escalada “ya se venía incubando” desde hace tres años, y las capturas o muertes de cabecillas —como la búsqueda de ‘Iván Mordisco’— no reducen por sí solas la capacidad de estas estructuras mientras se mantengan sus fuentes de financiación y control territorial. “Podemos neutralizar 15.000 o 20.000 personas al año y aun así no estaríamos cerrando el grifo de aquello que les da capacidad”, advirtió. LEA TAMBIÉN El consultor Hugo Acero planteó que estas organizaciones ya no son guerrillas sino “grupos criminales dedicados a las rentas criminales”, sostenidas por narcotráfico y minería ilegal, y con nuevos mecanismos como los drones explosivos. Para él, la investigación criminal —con Fiscalía y jueces en los territorios— debe ser central en la respuesta, más allá del despliegue de uniformados. Expertos coincidieron en que el reto de fondo sigue siendo el mismo: “La palabra es anticipar: una inteligencia que anticipe esas acciones, fortalecida y, sobre todo, articulada”.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











