INCORPORACI�N A 'EL MUNDO'El escritor y acad�mico, uno de los narradores espa�oles de mayor relevancia internacional y con m�s de 27 millones de ejemplares vendidos, celebra su incorporaci�n a este diario, donde el domingo publicar� su primer art�culo en la contraportada bajo el t�tulo general de 'Patente de corso'El escritor y acad�mico Arturo P�rez-Reverte, ayer, en la sede de EL MUNDO.Actualizado Mi�rcoles,

septiembre

11:43A los 74 a�os, con la vida bien apurada y lo a�n por vivir como un est�mulo grande, Arturo P�rez-Reverte ha decidido dar un golpe de tim�n en su aventura de peri�dicos. Treinta y tres a�os despu�s de comenzar sus colaboraciones en XL Semanal, ha dado por concluida esa larga expedici�n y, despu�s de unas semanas de descanso, comienza a escribir en EL MUNDO. Apartir del pr�ximo domingo alojar� sus art�culos, titulados Patente de corso, en la contraportada de este peri�dico. Meses de conversaciones quedan rematados en este impulso bueno que lo trae hasta la redacci�n de la Avenida de San Luis, en Madrid. Uno de sus principios es responder siempre a los desaf�os.Es acad�mico de la Lengua y el narrador espa�ol vivo de mejor impacto internacional (m�s de 27 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo). En el articulismo tiene la senda hecha pero a�n le quedan batallas que dar, observaciones que hacer, nostalgias que desanudar. Gasta una sastrer�a convencional que oculta a quien se mueve por la vida sin dogma, por eso algunos sexadores de ideas no saben en qu� bando lo han de ubicar. Exactamente �se es su sitio: la frontera entre alg�n lugar y cualquier lugar. Como los mares.Arturo P�rez-Reverte, nuevo columnista de EL MUNDOBienvenido a EL MUNDOGracias. Estoy aqu�, sobre todo, por algunos amigos. M�s concretamente, por un par de ellos. En este peri�dico tengo buenos colegas y alg�n enemigo. A los primeros conviene tenerlos cerca y a los otros, m�s cerca todav�a. EL MUNDO es un buen lugar donde estar.�Qu� significa para usted el salto a este diario? Hay un componente sentimental bastante acusado. He escrito en el XL Semanal durante 33 a�os y estuve bien all�. No me fui por ning�n motivo concreto, pero sent� que un ciclo terminaba. En EL MUNDO me ofrecieron colaborar y lo acept�. �sta es una redacci�n viva. Me recuerda, en algunos aspectos, a los viejos tiempos de mis inicios en el diario Pueblo. Adem�s, aqu� tambi�n estuvo Ra�l del Pozo m�s de tres d�cadas. Y Ra�l era mi v�nculo con ese otro periodismo que ejerc� en su momento: bronco, de calle y acci�n. Habitar el espacio donde Ra�l escribi� hasta el fin de su vida y vincularme al lugar de amigos tan importantes para m� es una sensaci�n grata. Veremos si decepciono o no. A veces creas expectativas que no siempre est�n a la altura de la realidad. Espero que el inter�s y el afecto demostrado merezcan la pena. Y que en EL MUNDO no se arrepientan.Mantendr� el t�tulo de la columna, 'Patente de corso'. �Qu� pueden esperar los lectores en esta nueva etapa?Lo mantengo por varias razones. Primero, porque llevo 33 a�os con �l. Uno de mis libros se titula as� y la forma de expresar mi opini�n est� bien reflejada en �l. Vaya donde vaya ir� conmigo. Es mi patrimonio. Un patrimonio personal para lo bueno y lo malo. Los art�culos que ahora publicar� en EL MUNDO mantendr�n ese esp�ritu. No voy a hacer art�culos m�s pol�ticos, ni necesariamente ce�idos a la actualidad... Har� lo que siempre he hecho: desplegar mis intereses, curiosidades y rechazos, mis lecturas, mi memoria, la literatura, el cine... S�lo cambia el medio al que ahora me vinculo, el contexto, el entorno. Pero mi escritura seguir� siendo la misma.Suele advertir de que sus art�culos son, principalmente, subjetivos.Porque lo son. Aceptar la propuesta de EL MUNDO implicaba un riesgo: este peri�dico, como casi todos, prioriza la informaci�n pol�tica. Mi reserva ten�a que ver con que me pidieran una mayor implicaci�n en el columnismo pol�tico. Entre otras cosas, porque mi opini�n sobre esos asuntos es subjetiva. Yo no soy un analista, sino un observador con la suficiente edad y experiencia como para saber interpretar lo que veo. Escribir� sobre pol�tica cuando sea oportuno o cuando me parezca bien. Pero que el lector no espere de m� una implicaci�n pol�tica constante bajo ning�n concepto. �Ha influido su momento vital a la hora de decantarse por este peri�dico?Tengo 74 a�os y a esta edad uno corre el riesgo de relajarse o ser previsible. EL MUNDO me obliga a permanecer despierto, me exige lucidez. Es como navegar: el mar te obliga a estar atento y pendiente del bar�metro, de aquella racha de viento, de aquel destello, de una nube a lejos... El mar te mantiene vivo por la saludable incertidumbre que genera. Incorporarme a este peri�dico me provoca esa saludable incertidumbre. Me saca de mi rutina. Me encontrar� con nuevos lectores que quiz� se sumen a los que ya me acompa�an desde hace tres d�cadas. Y eso suceder� en un espacio diferente y, adem�s, en un momento muy delicado de Espa�a. Los art�culos de 'Patente de corso' son tambi�n una autobiograf�a en marcha. Algunos lectores me sugieren que escriba mi autobiograf�a, pero ya la he escrito. Acumulo m�s de tres d�cadas de art�culos, en las cuales he contado de todo: recuerdos personales, historias de guerra, viajes, broncas, peleas, amigos, muertes de amigos, hallazgo de amigos, opiniones pol�ticas, opiniones sociales, religiosas... Mi biograf�a est� ah� como lo est� en uno de mis libros recientes, Enviado especial, que re�ne mis reportajes de guerra. Entre unas piezas y otras est� mi vida. En los art�culos no invento porque he gozado de una existencia bien agitada, muy movida. Me han pasado cosas buenas y malas, y todo eso lo fui echando a la mochila. Trabajo con ese capital acumulado y seguir� sacando material de esa mochila. Voy dando mi biograf�a poco a poco, semana a semana. A�n me quedan, por suerte, cosas que contar. De otra manera no estar�a aqu�. E, insisto, este peri�dico me obliga a estar muy atento a c�mo las cuento.Un cambio notable respecto a su etapa anterior es que ahora publicar� los domingos en la contraportada del peri�dico.Es un lugar de honor que agradezco. Estar en las p�ginas interiores me habr�a obligado a mantener un v�nculo mayor con la actualidad. Y, ciertamente, no quiero estar atado a ella. A mi edad los art�culos empiezan a volver la mirada atr�s con frecuencia. Al futuro no miro porque futuro no tengo ya. S�lo veo presente y pasado. Publicar en la �ltima p�gina me facilita escribir con libertad, incluso un poco ajeno a lo inmediato si es preciso. Insisto: los amigos que me conocen han acertado con el lugar donde alojarme.Dice que el periodismo donde aprendi� este oficio ya pas� a mejor vida. �Qu� espera hoy de un peri�dico?Me acerco a ellos con m�s curiosidad que af�n informativo. Leo prensa escrita para contrastar m�s que para estar al tanto. La irrupci�n de las redes sociales ha cambiado radicalmente nuestra relaci�n con los peri�dicos. Al amanecer sabes lo que est� sucediendo en el planeta por las redes sociales y por la radio. Por eso me acerco a los peri�dicos para leer a otros columnistas -algunos amigos m�os-, por si ofrecen claves o enfoques distintos. En los peri�dicos busco criterio. El error grave es leer un solo medio informativo, por objetivo y limpio que pueda ser. Cambia de cabecera en un momento pol�tico convulso.A mi edad he asistido a los retos suficientes como para saber hacer un balance ajustado de la realidad. He padecido parte del franquismo, he vivido la Transici�n, he participado de la llegada democracia, he visto c�mo se boicotea la democracia desde dentro... Ahora me siento m�s testigo que part�cipe. Un periodista joven tiene la obligaci�n de participar activamente en la batalla de su tiempo, sea la que sea. Se le debe exigir un compromiso con la verdad, con la justicia, con la honradez, con la decencia, con la ecuanimidad, con la objetividad... Pero yo no soy joven y ahora me corresponde observar. Mi papel en estos tiempos no es militante... �Que c�mo veo yo el mundo? Es de lo que quiero hablar en mi Patente de corso, con la libertad que me conceden mi biograf�a y mi p�gina. Vienen tiempos convulsos, evidentemente, y de eso quedar� reflejo en mis art�culos con iron�a, con incredulidad, con humor, con sarcasmo. No tengo ya inter�s en ondear banderas. He visto a demasiados canallas, sinverg�enzas y mangantes envolverse en ellas. Patente de corso es un lema de vida. Los corsarios no tienen dios ni amo.Nunca ha esquivado un debate fuerte.He publicado art�culos sobre pol�tica, religi�n, nacionalismo o f�tbol que han provocado reacciones tremendas. No me preocupa. Voy a seguir haci�ndolo.�La situaci�n en Ceuta puede generar un estallido social? De hecho, me sorprende que no haya ocurrido a�n. Esto demuestra que la gente tiene una paciencia extraordinaria. Y una lucidez y una prudencia asombrosas. Los ciudadanos son conscientes de que un estallido no tendr�a vuelta atr�s y por eso se est�n reprimiendo. Pero todo tiene un l�mite. No podemos forzar la bondad y la prudencia de la gente. Esa situaci�n, tal como est�, es insostenible. Por mi experiencia de viejo reportero s� que cuando empujas al ser humano a callejones sin salida se revuelve y aflora la violencia. Me asombra que aquel a quien corresponde vigilar y prever estas cosas no considere peligroso el polvor�n de Ceuta. En cuanto haya un incidente, un muerto, una pelea grave ser� tremendo. La pasividad casi criminal del Gobierno en estos hechos es de una imprudencia pasmosa. O no saben lo que es el ser humano o les importa un carajo. Creer que un estallido social en Ceuta puede ser �til para avivar el miedo a la extrema derecha es otro error y la gente no se lo va a tragar.Y el Gobierno espa�ol no le planta cara a Marruecos...Otro error imposible de justificar.En algunos �mbitos de poder en Marruecos hablan de Ceuta y Melilla como "territorios ocupados" sobre los que tienen "derechos hist�ricos y geogr�ficos".Desconozco qu� har� Marruecos al respecto, pero demasiada gente en Espa�a olvida o ignora que Marruecos tiene la diplomacia m�s fina y sofisticada del mundo �rabe. La integran familias que desde hace generaciones se educan para eso. Marroqu�es muy bien preparados, gente que viaja, estudia fuera, habla idiomas, y uno por uno le dan mil vueltas a los payasos que a menudo tenemos aqu� como ministros de Exteriores. Los torean por los dos pitones sin despeinarse. Pero adem�s hay otro factor importante: Marruecos, militarmente, tiene m�s el respaldo de EEUU y de Israel. Eso nos deja una situaci�n de inferioridad diplom�tica y geopol�tica. Espa�a todav�a tiene herramientas para frenar la agresi�n marroqu�, pero utilizarlas ser�a adoptar una posici�n de firmeza, de entereza internacional, que les viene grande al Gobierno y a nuestra diplomacia. Espa�a no est� capacitada en este asunto. Sobran marionetas como el ministro Albares. Necesitamos diplom�ticos de mejor nivel.La inmigraci�n es ahora el gran eje de la pol�tica internacional. Les remito al que ser� mi segundo art�culo en la contraportada de este peri�dico.Sostiene que asistimos a la decadencia de Europa. �Qu� le atrae de este momento hist�rico?He visto la ca�da de muchos mundos. El m�o, por ejemplo. Aquel de mi infancia y mi juventud. Lo digo sin lamento. He visto la atrocidad en Sarajevo, en Nicaragua, en L�bano... Pero en esos desastres yo s�lo era un turista profesional. Iba all� con mi pasaporte en el bolsillo, un billete de avi�n, miraba, escuchaba, lo escrib�a y regresaba. No era mi mundo el que ard�a en Sarajevo, ni en Managua, ni en el Golfo, ni en Beirut. Ahora es mi mundo el que empieza a arder. Asistimos al final de eso que llamamos Europa y Occidente. Ver c�mo Cervantes, Plat�n, Arist�teles, Dante y tantos otros est�n condenados a muerte... Ver c�mo Las Meninas es pasto de masas que se plantan delante apuntando al cuadro sus tel�fonos m�viles y lo miran por la pantalla... Ver c�mo Europa es un parque tem�tico que perdi�, con sus errores y sus aciertos, el sitio como referente mundial y es despreciada y ridiculizada... Son demasiados est�mulos adversos. Nuestra Europa de 3.000 a�os de memoria escrita, en la que fui educado y en la que todav�a soy muy feliz leyendo, navegando por ella y viajando, se desmorona ante los nuevos b�rbaros, que somos nosotros mismos. Porque nosotros somos nuestros b�rbaros. Es un espect�culo muy interesante.�La edad le ha hecho m�s esc�ptico? Bastante. Hoy est� todo manoseado por los peores: religi�n, patria, bandera, honor, naci�n... Cuando lees a los griegos y a los latinos te das cuenta de que ya todo estaba escrito. Pienso en Suetonio, en Tito Livio, en S�neca, en Jenofonte. De ellos he extra�do palabras e ideas donde me refugio. La vida no me ha hecho un c�nico. Podr�a haber sido as�, pero los libros, los amigos y algunas pocas cosas m�s me han mantenido lejos del cinismo. Puedo ser ir�nico, sarc�stico o amargo, pero nunca un c�nico. A�n sigo creyendo en unas cuantas cosas.Reivindica la cultura tambi�n como una herramienta defensiva.Porque lo es. Y nutritiva. Y revitalizante. Y fundamental para sobrevivir y mantener en pie lo que queda del mundo que importa. Los canallas llevan d�cadas desmontando la cultura y eso es terrible, pues nos deja indefensos en manos de todos los manipuladores. Si hubiera un N�remberg cultural en Espa�a iban a faltar sogas para tanto ministro de Educaci�n y de Cultura.�Y en qu� ha cambiado, si es que ha cambiado, su forma de relacionarse con la literatura?Soy, sobre todo, un lector que escribe novelas. Eso no ha cambiado, aunque sea un lector diferente. Cuando era joven me acercaba a la literatura para descubrir el mundo. Era una primera fase. M�s tarde, la literatura pas� a ser una forma de entender y de soportar el mundo en el que viv�a. Y ahora, en la vejez, la literatura es una forma de reflexionar y mirar hacia atr�s. La literatura que me dio certezas cuando empec� con ella, muy joven, con el tiempo me las ha quitado. Ahora tengo menos certezas que antes. En octubre publica nueva novela, La hip�tesis m�s peligrosa. �Qu� trae de nuevo?Tiene bastante que ver con lo que hemos estado hablando. Narra la historia de un chico joven que busca al padre que no conoci�, que trafica con arte en un velero por el Mediterr�neo y se embarca con ese padre recobrado con el que nunca ha convivido. En ese viaje descubre aspectos de s� mismo, completa su memoria y aprende sobre historia. Es una novela de aventuras, policial, de intereses culturales. He sido muy feliz escribi�ndola. Espero que los lectores sean felices ley�ndola.Este a�o hay elecciones en la Real Academia Espa�ola, a la que pertenece. �Qu� relaci�n mantiene ahora con la Casa? Lo sabr�n ustedes en un pr�ximo art�culo. Quiz� el cuarto de mi nueva etapa. Quiz� el quinto. Qu� s� yo...