Crisis migratoriaEl fen�meno evidencia la estrecha conexi�n entre las distintas actividades de las organizaciones criminales que operan a ambos lados del EstrechoAgentes de la Polic�a Nacional trasladan a un inmigrante en Ceuta.AFPActualizado Mi�rcoles,

septiembre

01:32Audio generado con IALa presi�n migratoria derivada de la entrada masiva de finales de julio en Ceuta ha abierto un nuevo frente de preocupaci�n para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La Guardia Civil ha detectado que las mafias de trata de personas est�n captando en Marruecos a inmigrantes expulsados de Ceuta tras su entrada irregular para utilizarlos como correos de droga en los desplazamientos clandestinos hacia la Pen�nsula. Se trata de una nueva derivada de una crisis que, m�s de un mes despu�s de la entrada masiva a la ciudad aut�noma, contin�a generando problemas de seguridad y que est� poniendo de manifiesto la capacidad de las redes criminales para aprovechar la situaci�n.Seg�n ha podido saber EL MUNDO, estas organizaciones estar�an captando a muchos inmigrantes retornados una vez que regresan a territorio marroqu� y ofreci�ndoles la posibilidad de trasladarse hasta la Pen�nsula sin tener que asumir el coste del viaje a cambio de transportar mochilas con coca�na. De este modo, el inmigrante que hace el trayecto no abona una cantidad econ�mica por el desplazamiento, sino que paga el viaje mediante el transporte de la droga que la organizaci�n le entrega. La Guardia Civil ha identificado este fen�meno como una de las nuevas f�rmulas empleadas por las redes de tr�fico de personas y narcotr�fico para aprovechar los flujos migratorios.Las organizaciones criminales no s�lo se beneficiar�an as� de la log�stica clandestina necesaria para introducir droga en Espa�a, sino que reducir�an adem�s el riesgo de exposici�n de sus propios integrantes, colocando a personas ajenas a la estructura criminal en el primer eslab�n del traslado de los estupefacientes. La preocupaci�n de los investigadores del Instituto Armado se centra ahora especialmente en la capacidad de estas organizaciones para localizar a personas que ya han sido devueltas a Marruecos y ofrecerles una salida aparentemente sencilla para alcanzar nuevamente territorio espa�ol.El fen�meno evidencia, adem�s, la estrecha conexi�n existente entre las distintas actividades de las organizaciones criminales que operan a ambos lados del Estrecho. Las mismas estructuras o redes vinculadas al tr�fico de personas est�n estableciendo, seg�n precisan las mismas fuentes, mecanismos de colaboraci�n con grupos dedicados al narcotr�fico. Ambas usan las rutas mar�timas clandestinas para combinar ambos negocios il�citos. En este caso, el transporte de personas y el movimiento de estupefacientes se entrelazan en una misma operaci�n: las narcolanchas sirven para trasladar a los inmigrantes hasta la Pen�nsula y, al mismo tiempo, para introducir la droga que �stos portan por encargo de las organizaciones.Para los investigadores, uno de los principales riesgos reside precisamente en la vulnerabilidad de los inmigrantes que hacen las veces de mulas. El hecho de que no sean miembros de la estructura criminal y que, en determinados casos, puedan actuar bajo presi�n o ante la ausencia de alternativas econ�micas dificulta establecer hasta qu� punto existe una participaci�n voluntaria en el transporte de la droga. La Guardia Civil mantiene abiertas las investigaciones para determinar el alcance real de este procedimiento. El objetivo es determinar si se trata de casos aislados o de un m�todo que las mafias est�n comenzando a utilizar de forma sistem�tica para introducir coca�na en la Pen�nsula.La utilizaci�n de inmigrantes como correos de droga a�ade una dimensi�n de seguridad y criminalidad organizada a una crisis que ya hab�a obligado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a incrementar sus esfuerzos. Entre tanto, la ciudad aut�noma contin�a sometida la presi�n sobre los servicios de seguridad, atenci�n social y protecci�n de menores.Se han registrado ya tres agresiones a patrullas de militares, una de ellas con c�cteles molotov, por lo que el colectivo exige que se les d� la categor�a de agentes de la autoridad. La Polic�a Nacional, que es la encargada de la seguridad, insiste en la carencia de efectivos ante la magnitud del problema.