Actualizado Martes,
septiembre
00:20Se respira polvo y ruido a�n en la plaza de Jacinto Benavente, que ahora mismo ni se parece a una plaza ni se intuye la transformaci�n a la que apuntan los renders municipales. Desde las cristaleras del fe�cho edificio de nueve plantas con vistas a las calles de la Bolsa y Carretas, que nada tiene que ver con el resto de su entorno, se contempla al detalle el frenes� de una obra que abarca una superficie de 10.000 metros cuadrados. Y que, como viene ocurriendo en todo ese mapa metropolitano donde la picota municipal se ha dejado caer, se dar� por concluida durante esa pr�xima primavera con aroma electoral.Son 9,5 millones de euros los que har�n falta para completar una intervenci�n que ha servido para hacerse una idea de c�mo era el Madrid de hace varios siglos. �Al ara�ar la tierra se han ido encontrando restos de casas construidas en los siglos XVII y XVIII, que fueron demolidas en el XIX�, reconoc�a ayer el director general de Espacio P�blico, Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento, Jos� Luis Infanz�n, durante la visita a las obras, cuyo final, al menos para el ojo del viandante, parece a�n lejano.Hasta all�, en pleno coraz�n de la capital, se desplaz� tambi�n la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma Garc�a Romero, que destap� una de las novedades para el nuevo paisaje. Bueno, en realidad fue m�s una sorpresa que una novedad. La Xunta de Galicia regalar� un cruceiro -monumento religioso de piedra tallada y al menos tres metros de altura- a la capital y ese entorno recuperar� el aspecto que tuvo durante cerca de tres d�cadas. Concretamente, desde que la donaci�n del Centro Gallego de Madrid (cuya sede se encuentra en ese poco agraciado edificio antes citado) de la talla, en 1992, y hasta su derribo y destrucci�n, en 2020, tras un derribo accidental. �Ahora mismo lo est�n elaborando los canteros gallegos�, revelaba la concejala sobre un ic�nico elemento que apenas se deja ver en la escena madrile�a. Sin contar el de Jacinto Benavente, que regresar� por primavera, existen tres en la ciudad: en el parque de El Retiro, junto a la Ermita del Santo o en el parque de Breog�n.Estado actual de las obras en la plaza de Jacinto Benavente.AYTO. MADRIDA la espera de que despierte el curso pol�tico, cosa que parece ocurrir� oficialmente hoy mismo con esa simb�lica reuni�n de Almeida y su equipo en El Retiro, son las obras las que sustentan buena parte de la actualidad municipal durante el verano. Y, para dicha del Ayuntamiento, lo hacen con buena cara, puesto que, como ocurre en la hasta ahora destartalada plaza de Jacinto Benavente.P�rgola de madera, pulverizador, videoc�maras...La intervenci�n discurre al mismo ritmo que las obras del aparcamiento que hay bajo sus pies y que, como insisten desde Cibeles, impide que pueda haber (muchos) �rboles. �Nunca los tuvo; le ocurre a la Puerta del Sol y muchas otras plazas de la ciudad�, subrayan. As� que, para protegerse de la can�cula madrile�a ha tocado echar mano del ingenio. Y para ser m�s precisos, de una gran p�rgola de madera en el mismo centro de la plaza cuyo aspecto responde a los planos y dibujos hist�ricos de las edificaciones que existieron en ese lugar, y que necesit� el visto bueno de la Comisi�n de Patrimonio. Pero como no siempre basta con una buena sombra, ser� el agua pulverizada la que se encargue de rebajar las elevadas temperaturas a los viandantes. Habr� tambi�n ocho nuevos parterres con vegetaci�n.Y, como no, preocupa la seguridad, al tratarse de un espacio que siempre ha sido complicado. As�, tambi�n est� proyectada la instalaci�n de c�maras de videovigilancia, como viene ocurriendo en algunos de los puntos calientes de la capital y, tambi�n en las rehabilitaciones de otras plazas como la de Oporto, epicentro de Carabanchel.Pese a que esta remodelaci�n pone la lupa sobre la emblem�tica plaza, lo cierto es que los tent�culos de la actuaci�n se extienden por las calles aleda�as. Como la de Carretas, que, ayer, sorteando obst�culos, remont� el s�quito municipal para acceder al epicentro de la obra. Tambi�n afecta (positivamente) a las calles Atocha (144 metros), de la Bolsa (39) o la intersecci�n de la calle Concepci�n Jer�nima y Doctor Cortezo. Aunque la novedad es que Jacinto Benavente volver� a fardar de cruceiro.







