Conforme a lo expuesto por El Nuevo Herald, un periódico matutino del Gran Miami, los incidentes con osos en zonas urbanas del territorio de Estados Unidos han alcanzado cifras récord en el 2026 debido a una fuerte sequía que afecta la disponibilidad de su alimento natural: materia vegetal, insectos y pequeñas presas, según la especie.

Frente a este escenario, el oeste de Estados Unidos, la región más grande del país norteamericano, que abarca los estados situados en la parte occidental y es conocida por su gran variedad de paisajes naturales y su historia, vive una crisis sin precedentes de encuentros entre humanos y osos, animales de gran tamaño, generalmente omnívoros.

La región se divide normalmente en dos zonas: la Costa Oeste (California, Oregón y Washington) y los estados de montaña (Arizona, Colorado, Idaho, Montana, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming). Estos últimos son los principales perjudicados, dado que la falta de lluvia destruyó plantas y frutos que forman el 90% de la dieta del oso.

Hambrientos, los animales han buscado basura y comida en las principales ciudades de Colorado, Nuevo México y Utah, donde se ha registrado un récord de 39 osos sacrificados por incursiones urbanas, mientras que se han superado los 7 mil avistamientos de osos negros americanos, especie de mamífero carnívoro de la familia Ursidae.