Seis días después de las avalanchas e inundaciones que devastaron a Nepal y el Tíbet, la tragedia sigue agravándose. Solo en Nepal, la cifra de víctimas mortales ya supera las 900, mientras las autoridades temen que el número aumente en los próximos días.

La preocupación se ha intensificado especialmente durante las últimas 24 horas, después de que la cantidad de desaparecidos se disparara de 2.502 a 4.247, de acuerdo con los datos difundidos este lunes por la Autoridad Nacional para la Reducción y la Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal.

Entre quienes se desconoce su paradero figuran 933 trabajadores vinculados a distintos proyectos hidroeléctricos, tanto en funcionamiento como en construcción, ubicados en la zona más afectada por la catástrofe. Es decir, casi una cuarta parte del total de desaparecidos.

Las autoridades creen que muchos de ellos quedaron atrapados en los túneles utilizados para desviar el agua de los ríos del Himalaya hacia las turbinas de las centrales hidroeléctricas.

Para acelerar las labores de remoción de escombros, los equipos de rescate ya no solo utilizan maquinaria pesada, drones y perros especializados, sino también explosivos, según informó el domingo la oficina del primer ministro de Nepal.