Nepal elevó este lunes a 903 la cifra de muertos y a 4.247 la de desaparecidos por la devastadora riada que arrasó el miércoles pasado varias zonas del norte y centro del país. Con los 16 fallecidos registrados en el Tíbet, el saldo total asciende a 919 víctimas fatales y 4.793 personas sin localizar, según datos de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres. El aumento en el registro de personas sin contacto se produjo por el restablecimiento progresivo de las comunicaciones en los distritos más aislados. Nuwakot pasó de 115 a 1.558 desaparecidos y Rasuwa de 562 a 865. Las labores de búsqueda se desarrollan en condiciones peligrosas, con amenaza de nuevas crecidas y bajo lluvias intensas. TE RECOMENDAMOS CÉSAR HILDEBRANDT Y SU CONTUNDENTE RESPUESTA A AMIGO DE KEIKO, DAMIÁN VALENZUELA | LA VERDAD A FONDOLas autoridades enfrentan dificultades para identificar a los fallecidos debido a la saturación de las morgues “Nuestro país se enfrenta a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora”, declaró el primer ministro Balendra Shah. Aun así, afirmó que avanzan con determinación para proteger la vida de los ciudadanos. Buscan a 933 obreros en túneles hidroeléctricos Uno de los focos más críticos es el complejo hidroeléctrico Trishuli-3A, en el distrito de Rasuwa. Las autoridades creen que cientos de trabajadores permanecen atrapados en túneles de 13 proyectos hidroeléctricos distribuidos por el país. En total, 933 obreros figuran como no localizados. La madrugada del lunes se realizó una explosión controlada en la central Trishuli-3A para intentar reabrir el acceso. Dos excavadoras cavaron un agujero de unos 10 metros de profundidad. El ejército nepalí trabaja en la limpieza de agua, lodo y escombros del interior del túnel. “Ya no hay carreteras. Todas han sido arrasadas por el deslave”, explicó el jefe adjunto del distrito de Nuwakot, el policía E. Hawadi. La falta de vías dificulta el ingreso de maquinaria pesada y equipos especializados. Las autoridades buscan a 933 trabajadores que podrían permanecer atrapados en túneles de 13 proyectos Rescates aéreos superan los 10.000 evacuados Las operaciones de evacuación aérea dirigidas por el Ejército completaron 411 vuelos de helicóptero. Gracias a ese despliegue, 10.451 personas fueron puestas a salvo, entre ellas 3.344 ciudadanos nepalíes y 252 extranjeros. Los equipos médicos quirúrgicos también fueron movilizados a la zona. Más de 20.800 efectivos de las fuerzas de seguridad participan en las tareas de búsqueda y rescate. Militares, policías y guías locales trabajan día y noche en lugares de difícil acceso, asistidos por especialistas de India, China y Corea del Sur. El viernes, los rescatistas hallaron a una niña de 6 años bajo los escombros. “Solo asomaba la cabeza”, relató el oficial Bahadur Karki, quien confirmó que la menor está fuera de peligro. Shibu Giri, empleado de la central Upper Trishuli, describió el momento del alud. “Fue como un tsunami, con un ruido enorme y una enorme nube de polvo. Ya no se veía nada, realmente creí que no saldría con vida”, dijo desde su cama de hospital en Katmandú. Las autoridades enfrentan dificultades para identificar a los fallecidos debido a la saturación de las morgues Nepal instala alertas ante nuevas inundaciones El Departamento de Hidrología y Meteorología de Nepal comenzó a instalar cámaras de circuito cerrado y un sismómetro en Rasuwa. El objetivo es monitorear en tiempo real cualquier nueva crecida desde las montañas y emitir alertas tempranas. Seis sensores de inundación fueron arrasados por la riada del miércoles. Esos equipos permitían conocer los cambios en el caudal de los ríos y avisar mediante mensajes SMS a los teléfonos móviles. La falta de dispositivos generó una brecha peligrosa en la obtención de información oportuna. El sismómetro ayudará a detectar movimientos de tierra asociados a deslizamientos o avalanchas de hielo y rocas, como el evento que desencadenó la tragedia. Expertos atribuyen la crecida al derrumbe de un enorme glaciar en la frontera entre Nepal y China. En el lado tibetano, los equipos de emergencia continúan la búsqueda de personas. Diez ciudadanos fueron sancionados por difundir información errónea sobre las inundaciones. China rechazó las acusaciones de censura y aseguró que publica los datos de forma abierta y oportuna. La fuerza del agua destruyó más de 2.500 edificios en el valle del Trishuli, según análisis satelitales del observatorio europeo Copernicus. El costo de la tragedia asciende a miles de millones de dólares, advirtió el Gobierno nepalí. Las morgues de Bharatpur, en el sur, están desbordadas. Las autoridades comenzaron a enterrar cuerpos no identificados por motivos sanitarios, con toma previa de muestras de ADN. Los familiares podrán exhumarlos e incinerarlos una vez confirmada su identidad.