Por Gina Baldivieso |

La Paz/Santa Cruz (EFE) – Unas cuantas hebras de cabello, una bata de hospital y una mochila con un equipo de médico caracterizan a Roberto, un simpático muñeco de tela que se ha vuelto un compañero de los niños con cáncer en el este de Bolivia, para que se familiaricen con el tratamiento contra la enfermedad.

La psicooncóloga pediatra Giordana Carreño, gestora de la iniciativa, contó a EFE que la idea surgió «a raíz de una relación especial» que se formó hace unos años entre una pequeña paciente del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano (IOOB), en la ciudad de Santa Cruz, y un muñeco que estaba en el área de psicología del hospital.

La niña lo bautizó como Roberto y, al ver el vínculo que se formó entre ambos, el hospital acudió a la asociación benéfica Gotita Roja, a través de uno de sus programas para madres de niños con cáncer, y pidió más muñecos para los pacientes pediátricos del IOOB.

«Le pusimos algunas características para que sea más parecido a un niño oncológico en tratamiento, para poder trabajar además esta parte de la adherencia al tratamiento con los pacientes», explicó Carreño, que es voluntaria en el oncológico de Santa Cruz.