El yen ha reaccionado de inmediato al discurso del viernes en que el presidente de la Reserva Federal Kevin Warsh abrió la puerta a una subida de tipos de interés en EE UU para contener la inflación. Lo hizo fiel a su estilo, sin contundencia pero mostrando la suficiente preocupación por el entorno de alza de precios como para convencer al mercado de su compromiso de actuar con un ascenso en los tipos de interés si es necesario. Las probabilidades de alza de tipos en septiembre en EE UU subieron y con ello, la cotización del dólar. El yen japonés se debilitó en consecuencia y volvió a tocar las 160 unidades por dólar, el nivel a partir del que se activa la inquietud sobre una posible intervención para frenar su caída. En la jornada de hoy se mueve por debajo de los 160 pero muy próximo a ese nivel.La divisa japonesa afronta una debilidad casi estructural que solo una subida decidida de tipos de interés por parte del Banco de Japón podría revertir. Su depreciación a finales de julio forzó una intervención coordinada casi sin precedentes: el Ministerio de Finanzas de Japón y el Tesoro estadounidense confirmaron una operación conjunta de compra de yenes el 1 de agosto. Se trata de la primera intervención coordinada desde 1998, y se estima que Japón invirtió más de 76.000 millones de euros para sostener su divisa mientras que EE UU vendió euros en lugar de dólares. El yen se apreció bruscamente desde el nivel de 160 unidades por dólar hasta los 155, para luego volver a situarse en torno a 159 en cuestión de días, apenas por debajo de los máximos alcanzados antes de la intervención, que ha demostrado una efectividad pasajera.Las autoridades japonesas vigilan la debilidad de su divisa y también las estadounidenses, puesto que un yen demasiado débil no solo es un elemento de presión para la industria manufacturera estadounidense, que pierde competitividad frente a Japón. Un yen débil de forma excesiva y prolongada también puede desestabilizar con fuerza el mercado financiero si las autoridades niponas se movilizan para sostenerlo con ventas de reservas en dólares para comprar su divisa. No hay que olvidar que Japón es uno de los mayores tenedores de bonos del Tesoro estadounidense, y la financiación de compras a gran escala de yenes por parte de las autoridades niponas depende en parte de la venta de esas carteras, lo que puede hacer subir aún más las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense. El secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, declaró este fin de semana que los últimos movimientos del yen están “bastante controlados” y elogió al gobernador del Banco de Japón Kazuo Ueda, asegurando que espera que hará “lo correcto” en política monetaria. Los futuros dan un 90% de probabilidades de que elevará los tipos en la reunión del 18 de septiembre y descuentan de forma rotunda una nueva subida en la cita de octubre. “La histórica intervención conjunta de Estados Unidos y Japón ha estabilizado el yen, pero el diferencial de tipos subyacente será el factor determinante del valor de la moneda”, explica Joe Amato, presidente y director de inversiones de renta variable en Neuberger. En su opinión, para lograr un apoyo duradero a la cotización del yen serán necesarias subidas de tipos por parte del Banco de Japón y no solo medidas sobre el tipo de cambio.
El yen se debilita tras el mensaje de Warsh y se activan los rumores de intervención
La divisa nipona ha vuelto a depreciarse a las 160 unidades por dólar ante la expectativa de subida de tipos en EE UU













