En su debut en Jackson Hole como presidente de la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés), Kevin Warsh advirtió que la inflación estadunidense todavía no muestra una mejora suficiente y dejó abierta la posibilidad de subir las tasas de interés, en lugar de recortarlas lo que provocó un avance del dólar, los bonos de corto plazo se ajustaron y las probabilidades de un aumento de tasas en septiembre que superaron en 50 por ciento.Para el peso mexicano, la noticia de una Fed más restrictiva significa menor atractivo para las operaciones de carry trade, que aprovechan el diferencial entre las tasas de México y Estados Unidos.
De acuerdo con Alfredo Marentes, analista de mercados de VT Markets, por ahora, el peso conserva un respaldo importante ya que las tasas mexicanas siguen siendo atractivas frente a las estadounidenses.Explicó que si la inflación subyacente mantiene a Bancon de México cauteloso y limita la velocidad de los recortes, ese diferencial puede seguir favoreciendo a la moneda.“Para el peso, ese es el escenario que más está jugando a favor en agosto, la moneda opera en su mejor nivel en más de dos años, por debajo de 17 unidades, apoyada en el diferencial de tasas con Banxico y en los flujos de carry”, dijo.












