Continúa la guerra entre el Opus Dei y la pequeña diócesis oscense de Barbastro-Mozón. Su obispo, Ángel Pérez Pueyo, afirma que no firmará el acuerdo con el Opus Dei por el control del santuario de Torreciudad ―corazón espiritual para los miembros de la Obra― si este no resuelve que la imagen del siglo XI de la Virgen de Los Ángeles, ahora en poder de la Obra, regrese a la diócesis. Pérez Pueyo ha publicado un comunicado en el que también acusa a la institución ultraconservadora de retener ilegalmente la talla religiosa. “Durante los últimos años, la diócesis ha reunido documentación histórica y jurídica que, a nuestro juicio, impide considerar la salida de la imagen de su ermita como una renuncia voluntaria de este pueblo a su custodia y a su lugar originario”, apunta el prelado en una nota. El comunicado del obispo es un episodio más del pulso entre ambas instituciones que se remonta a 2020 y que dio un giro hace dos años, cuando el papa Francisco intervino y nombró a un comisario pontificio con todos los poderes para asumir la gestión del enclave, el arzobispo Alejandro Arellano. Esta decisión fue un mazazo para el Opus, que por entonces ya había visto cómo el pontífice latinoamericano le recortó privilegios y obligó a reformar sus estatutos.El pontífice argentino murió con el conflicto aún abierto y sin que el comisario concluyera una resolución para poner fin al asunto y que resolviera, entre otras cuestiones, uno de los temas principales de la disputa: la posesión de la Virgen de Los Ángeles, una talla medieval del siglo XI propiedad de la diócesis y que hace 60 años el Opus Dei trasladó a su santuario después de ofrecerse a restaurar la imagen, que residía en otra ermita del episcopado. Pero cuando el caso parecía estar encaminado, falleció Francisco y el litigio se inclinó a favor del Opus Dei, según informaban hace un año fuentes eclesiásticas a este periódico. El desenlace previsible, añaden estas mismas fuentes, es que el Opus Dei retome el control del santuario y de la talla de la Virgen. Pero el obispo de Barbastro, Ángel Pérez Pueyo, no se achanta y afirma en su nota que no dará un paso atrás: “Antes del actual templo, antes de las controversias y antes de cualquiera de nosotros, durante más de un milenio, esta imagen estuvo unida a esta tierra y a su ermita”. Fuentes de la diócesis no descartan que el obispo acuda a los tribunales si la cuestión no se soluciona, como ya hizo el obispado hace años con el pleito contra la diócesis de Lleida, su Museo Diocesano y la Generalitat por los 111 bienes de 42 parroquias de Barbastro que estaban en poder del episcopado leridano. La nota del obispo oscense llega unos días después de que el Opus Dei anunciara en su web que recibió una “petición” del obispo para que la imagen románica presidiera este próximo fin de semana las celebraciones de la Romería de Vírgenes de Ribagorza. En esa nota, la institución relata que ha sido el comisario pontificio el que finalmente ha autorizado la salida. El escrito de Pérez Pueyo parece un desmentido contra el Opus, ya que de él se desprende que su diócesis no está “comisariada”, que tiene plenos poderes pastorales sobre Torreciudad y que fue él quien dispuso (y no solicitó) la salida de la virgen. La posesión de la talla tiene una importancia simbólica para la Obra, pues forma parte de la génesis de su fundador, Josemaría Escrivá, oriundo de Barbastro. En 1904, cuando tenía dos años, enfermó gravemente y su madre se encomendó a la Virgen de Los Ángeles. Por entonces, la talla estaba en una pequeña ermita en lo alto de una atalaya. Escrivá sobrevivió y décadas después, en agradecimiento a la Virgen y ya asentado como líder del Opus, decidió construir un santuario aledaño a la antigua ermita. Las negociaciones con el obispado arrancaron a comienzos de los sesenta, a través de una entidad civil creada por la Obra, Inmobiliaria General Castellana, que hoy cuenta con el nombre de Desarrollo Social. Por aquel entonces, la ermita estaba semiabandonada, al cuidado de un ermitaño, y prácticamente aislada. Finalmente, el acuerdo entre ambas partes (que ahora la diócesis pone en duda su legalidad) fijó en 1962 que la diócesis cedía al Opus Dei a perpetuidad “el dominio útil” del santuario y la imagen de la virgen con fines pastorales. Pérez Pueyo señala en su nota que esa “salida autorizada” y la documentación con el pacto, “acorde al derecho, no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la diócesis”. El Opus Dei, ante el conflicto de Torreciudad, se ha estado remitiendo a lo que decida el comisario vaticano. “A lo largo de estos meses nos hemos puesto a su total disposición para todo lo que ha requerido y estamos a la espera de su resolución”, publicó hace dos años en un comunicado. El actual obispo señala además que esta cuestión era conocida por el papa Francisco. “Durante la visita ad Limina de diciembre de 2021 acogió nuestra preocupación por la piedad popular y por el arraigo eclesial de Torreciudad. Más tarde, en un manuscrito fechado el 13 de julio de 2023, me escribió de su puño y letra: ”No cedás”. Y el 18 de septiembre de 2024, al encontrarme con él en la plaza de San Pedro, volvió a preguntarme directamente: “Ángel, ¿bajaron ya la virgen?”, detalla Pérez Pueyo en el comunicado. No es la primera vez que Pérez Pueyo lanza un órdago de este calibre. Durante una homilía de hace un año, reveló que Francisco le advirtió en octubre de 2024 de “las intrigas mafiosas” que se estaban urdiendo en torno a Torreciudad. En ese mismo sermón amenazó con presentar su cargo a disposición del Papa si le obligan a aceptar el acuerdo que presentará el comisario pontificio. El prelado lo ha vuelto a recordar en su escrito, dirigiéndose a sus fieles: “Tened por seguro que vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo”. La denuncia pública del obispo aragonés está anclada en el cambio de posición del comisario. “He contemplado en estos meses cómo el comisariado plenipotenciario sobre Torreciudad se transformaba en una especie de mediación entre ellos y la diócesis, como si este pueblo que esperaba justicia tuviese que aceptar renuncias en vez de defender sus derechos”, señala Pérez Pueyo.Petición al Vaticano de tomar el controlLa batalla entre la diócesis y el Opus Dei ha estado acompañada por la pérdida de poder e independencia dentro de la Iglesia de la organización ultraconservadora. Francisco rebajó su estatus a simple asociación de sacerdotes y quedó bajo la autoridad del Dicasterio para el Clero y, a nivel local, de cada obispo, como cualquier agrupación religiosa. En esa tormenta, Pérez Pueyo destituyó al rector del santuario en 2023 y comenzó un cruce de acusaciones en la prensa, que se alargó hasta después de que Francisco nombrase al comisario pontificio. Con la llegada de León XIV, la orden recuperó terreno en la disputa y comenzaron de nuevo las filtraciones. El pasado junio, de hecho, se difundió en varios medios que el acuerdo estaba cerrado y contemplaba que el Opus Dei siguiera gestionando el santuario y el obispo simplemente eligiera el rector de una terna presentada por la Obra. Se filtró en plena reunión entre el comisario y el obispo, en la que Pérez Pueyo debía firmar el acuerdo. Pero no lo hizo y, días después, publicó un comunicado en el que renunciaba a la gestión del santuario y el nombramiento del rector, pero pedía el regreso de la talla de la virgen y la pila bautismal de la catedral, que supuestamente también había sido trasladada por el Opus Dei a su sede en Roma. Pero el obispo proponía al Vaticano que designase el santuario como internacional y que fuera controlado por la Santa Sede, para que “sea esta quien audite y apruebe sus cuentas, así como las de las sociedades y fundaciones en torno al complejo”. Pérez Pueyo ha recordado esta cesión en su escrito: “Para que nadie pueda confundir esta petición con intereses de otra naturaleza, la diócesis ha renunciado a todo lo demás. Hemos renunciado a cualquier compensación económica”. Es más, ha reivindicado el trabajo de la Obra en la diócesis. “Deseo que el Opus Dei pueda desarrollar allí su carisma y su misión. Deseo que Torreciudad sea un gran foco universal de evangelización mariana”, ha puntualizado.La posición de León XIV con el Opus Dei sigue la línea de Francisco, que recortó sus privilegios durante su pontificado. Por un lado, Robert Prevost aún no ha dado el visto bueno a la actualización de sus nuevos estatutos y, por otro, mostró su apoyo al escritor Gareth Gore ―que acusó en un libro a la organización de manipulación y maltrato de sus miembros― al reunirse con él en una audiencia privada este marzo, aunque el Vaticano publicó fotos del encuentro. El autor aseguró ante los medios que el pontífice le felicitó por su “trabajo riguroso”. La incógnita ahora es ver qué posición tomará el pontífice estadounidense en el conflicto de Torreciudad.