La tabla renacentista de la Virgen de Montserrat, que durante décadas presidió un lateral de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Cortes de Arenoso (Castellón), luce desde 2019 a 70 kilómetros de allí, integrada en el Retablo de San Vicente Ferrer que se conserva en el Museo Catedralicio de Segorbe. Sin embargo, en el pequeño municipio castellonense, de apenas 300 habitantes, nadie lo sabía. Acaba de confirmarlo el Obispado de Segorbe-Castellón, pero durante siete años, vecinos y visitantes siguieron contemplando en la iglesia lo que creían la obra original, cuando en realidad era una reproducción fotográfica adherida a una plancha.El descubrimiento fue completamente fortuito. Durante una excursión y gracias a una mirada entrenada. La de una restauradora, llegada a Cortes de Arenoso de visita junto a un grupo de vecinos y que, durante un recorrido por el templo, levantó la vista hacia uno de los retablos de la parroquia “y le entró hasta la risa”, señalan desde la Asociación Baronía de Cortes de Arenoso, un colectivo creado para la defensa del patrimonio local, que ha denunciado lo ocurrido. Había algo que no encajaba. Pidió una escalera, se acercó a la pintura y confirmó lo que los vecinos se resistían a creer: que la tabla del siglo XVI era una fotografía. La escena, ocurrida hace apenas tres semanas, ha desembocado en una queja pública de la citada asociación. Sus integrantes sostienen que el municipio ha convivido —sin saber, hasta ahora, desde cuándo— con una copia y acusan al Obispado de Segorbe-Castellón de haber retirado la obra original “a espaldas del pueblo”, sin informar a los vecinos ni explicar qué había ocurrido con una pieza que consideraban parte de su patrimonio.“Todo el mundo decía que no podía ser, que la habíamos visto toda la vida”, relata desde la asociación una de sus integrantes, Puri Tomás. Solo cuando la restauradora subió a la escalera y mostró los detalles de la reproducción empezaron a encajar que la tabla original ya no estaba allí. Del destino actual se han enterado ahora. “Han hecho una fotocopia y la han pegado sobre una chapita, como si fuera una manualidad”, lamenta esta vecina. Tras la sorpresa, tres representantes de la asociación solicitaron de inmediato una reunión con el párroco para preguntar cuándo había sido retirada la obra y con qué motivo. Según su relato, en un primer momento el sacerdote aseguró desconocer a qué se referían. Finalmente, reconoció que la pieza era una copia y les explicó que el obispado se había llevado la original, “que era de su propiedad y que podía hacer con el retablo lo que quisiera”, afirman. Sobre el momento de la retirada, el cura “nos dijo que ya nos lo diría porque lo tenía apuntado en una libreta y no se acordaba de memoria, y seguimos sin saberlo”. Sospecharon entonces que el cambio pudo realizarse en 2019, coincidiendo con una exposición sobre patrimonio religioso, lo que significaría que durante siete años nadie en el municipio advirtió que la obra original había desaparecido de la iglesia. Este es uno de los extremos que acaba de confirmar el Obispado: “Durante la exposición La Llum de la Memòria, organizada por la Diputación Provincial de Castellón en 2019, y que tuvo como una de sus sedes la parroquia de San Vicente Ferrer de Castellón, la tabla pudo contemplarse nuevamente junto al resto de elementos del retablo. Finalizada la muestra, el conjunto regresó a Segorbe, donde permanece en la actualidad”, reza el escrito. La indignación no reside únicamente en el traslado de la tabla. Lo que más reprochan, insisten, es la ausencia de información. “Nos duele que se haya hecho, seguramente, con la intención de que nadie se enterara del cambio; es lo más feo de todo esto y la gente está disgustada”, sostienen. Sobre esa “falta de transparencia”, desde el obispado evitan ahondar en detalles y se limitan a decir que es un “trámite habitual”. El caso del retablo de la Virgen de Montserrat no es, según la asociación, un episodio aislado. Recuerdan otro conflicto que todavía mantienen abierto con la diócesis: el archivo histórico parroquial. Hace unos años fue trasladado para su digitalización con el compromiso de ser escaneado. Una vez concluido el trabajo, el colectivo pidió que regresara a Cortes de Arenoso, comprometiéndose incluso a habilitar las condiciones de conservación que fueran necesarias. La respuesta, aseguran, fue negativa. “Ni nos devuelven el archivo ni, al menos, la copia digitalizada”, denuncian.Ambos episodios alimentan entre los vecinos la sensación de que el patrimonio histórico del municipio se va alejando poco a poco del pueblo. En una localidad tan pequeña, donde la iglesia constituye uno de los principales depósitos de memoria colectiva, la desaparición silenciosa de esta pieza renacentista adquiere una dimensión que trasciende su valor artístico, reconocen desde la asociación. El Obispado de Segorbe-Castellón ha roto este jueves su silencio mediante un comunicado en el que rechaza que exista una pérdida patrimonial para Cortes de Arenoso y enmarca el traslado dentro de un proceso de investigación histórico-artística. Según explica la Delegación Diocesana de Patrimonio, diversos especialistas del Museo de Bellas Artes de Castellón, la Universitat de València y la propia diócesis concluyeron que la tabla de la Virgen de Montserrat no pertenecía originalmente a la parroquia de Cortes, sino que era el remate superior del Retablo de San Vicente Ferrer, una obra renacentista vinculada al taller de Vicente Macip que se conserva en el Museo Catedralicio de Segorbe.La diócesis sostiene que la identificación fue posible gracias al análisis de documentación histórica, fotografías antiguas, inventarios y estudios artísticos, que permitieron reconstruir el recorrido de la pieza desde que quedó separada del retablo durante la Guerra Civil. A partir de esas conclusiones, añade el comunicado, se decidió reintegrarla al conjunto original siguiendo criterios científicos de conservación y restitución patrimonial.El Obispado recuerda además que la tabla pudo contemplarse de nuevo junto al resto del retablo durante la citada exposición La Llum de la Memòria, y que, una vez terminada, el conjunto regresó al Museo Catedralicio de Segorbe, donde permanece actualmente, mientras que en la parroquia de Cortes de Arenoso se instaló una reproducción fotográfica “con el fin de preservar la memoria de la pieza” en el lugar donde había permanecido durante décadas.La explicación institucional, sin embargo, no disipa el malestar de la asociación vecinal. Sus integrantes no cuestionan el criterio técnico sobre el origen de la obra, sino la forma en que se gestionó el traslado. La tabla original está a apenas una hora en coche de Cortes de Arenoso. Mientras, en la iglesia del pueblo permanece una copia que nadie supo distinguir de la auténtica. Sus vecinos han pasado siete años contemplando una imagen que creían “la misma de siempre, la de toda la vida”.