31/08/2026 a las 09:32h.

Por paradójico que resulte, descansar no siempre es sinónimo de bienestar. Hay personas que viven el verano como un periodo nada idílico. Prefieren seguir trabajando por percibir que el entorno laboral les aporta estructura, objetivos, sensación de utilidad, reconocimiento y una manera de mantener ... la atención ocupada. Cuando llegan las vacaciones y desaparecen estas referencias externas, les afloran emociones que durante el año quedan en segundo plano: el aburrimiento, el vacío, las preocupaciones personales o incluso la sensación de no saber qué hacer cuando no hay nada que hacer.

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