El municipio de Lladorre, en el Pallars Sobirà, afronta una etapa crucial. De un lado, este 2026 ha culminado las obras previstas en su plan de sostenibilidad turística, al que se han destinado 1,4 millones de euros procedentes de los fondos Next Generation, y, de otro, está pendiente de que Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) materialice el traspaso de la estación de alta montaña de Tavascan, de propiedad municipal. En cierta manera, este es un momento con toques agridulces: en otoño el Ayuntamiento inaugurará la remodelación y la ampliación de las instalaciones del complejo de Tavascan, gracias a la citada inversión europea, pero vive con tensión la espera al entender que es vital que FGC tome cuanto antes las riendas de estas instalaciones para poder reabrirlas en su totalidad en la próxima temporada de esquí.“Esta es la única estación de esquí de titularidad municipal que funciona en Catalunya, el ayuntamiento la impulsó en los años 90 del pasado siglo para atraer a visitantes y dar vida a la zona, pero no tenemos capacidad para asumir los costes de funcionamiento, que se sitúan entre los 250.000 y los 300.000 euros anuales”, explica el alcalde, Salvador Tomàs. Los ingresos en forfaits no han compensado, en los último años, los gastos.Para Lladorre, cuyos seis núcleos de población suman 246 empadronados, es muy importante no perder habitantes y en ello juega un papel relevante mantener operativo al 100% su complejo de alta montaña.Desde FGC no dan plazos. Un portavoz indica que “tal como nos encargó el Govern actualmente estamos colaborando con el Ayuntamiento para encontrar una solución que garantice el futuro y la actividad de la estación; estamos analizando conjuntamente las actuaciones necesarias para asumir la titularidad de la gestión y explotación y así determinar las necesidades de recursos y el déficit de explotación”. Ferrocarrils no se moja a la hora de apuntar un calendario. Así, queda por ahora en el aire saber si Tavascan podrá operar a pleno rendimiento en la próxima temporada de esquí.Cabe recordar que en marzo del 2025, debido a la falta de recursos para completar la revisión del telesilla, el Ayuntamiento anunció el cierre de las pistas de esquí alpino. La Generalitat confirmó en noviembre pasado la tramitación de una subvención de 507.000 euros para acometer las mejoras necesarias en las instalaciones y en la maquinaria. Asimismo, encargó a Ferrocarrils un plan de actuaciones encaminado a transferir la gestión.Ferrocarrils responde que busca “una solución que garantice el futuro y la actividad de la estación”“Confiamos en llegar a un acuerdo y que haya traspaso, vemos una buena predisposición, estamos dejando el complejo a punto para pasarlo a Ferrocarrils. Nosotros no tenemos medios para abrir el telesilla, pero la revisión estará acabada y en condiciones para que la estación funcione en su totalidad. Si no asume este año la gestión no sé si podremos abrir la zona de esquí alpino pues requiere contratar a unas 15 personas”, explica el alcalde que está a la espera de que Ferrocarrils convoque una reunión para este mes de septiembre.La estación, ubicada a 1.750 metros de altitud, es uno de los motores económicos de este enclave del Pallars y los puestos de trabajo que genera atraen a residentes. Además de esquí alpino ofrece practicar las modalidades de nórdico y, principalmente, de montaña, la principal y la que más crece.El alpinista Ferran Latorre, el primer catalán que culminó los 14 ochomiles del planeta, es un usuario habitual de Tavascan, destino que encaja en lo que busca para sus salidas como guía de grupos de esquí de montaña y para impartir cursos. “Yo defiendo la continuidad de la estación. Está en un entorno muy bonito y salvaje; disponer de un telesilla facilita acceder a las cimas del Campirme o del Ventolau para bajar después esquiando”, destaca Latorre. “Un plus es tener el refugio al lado del parking”, agrega.Lee también“No podemos perder población; aquí en invierno o tienes una estación de esquí o ¿qué haces?”, se pregunta Tomàs. La construcción de las instalaciones fue posible unas tres décadas atrás por el canon que empezó a pagar Endesa como compensación por las infraestructuras hidráulicas, unos 450.000 euros al año, precisa el alcalde.Paralelamente al trabajo conjunto entre Ayuntamiento y FGC para asegurar la continuidad de la estación, Lladorre está finalizando un plan de sostenibilidad turística que incluye nuevos proyectos en el complejo de alta montaña y también en el núcleo de Tavascan para atraer a visitantes todo el año. El refugio de la Pleta del Prat, también de propiedad municipal, se ha conectado con una sala polivalente de la estación que funcionará como centro de acogida, con taquillas y pantallas interactivas y dispondrá de material nuevo de esquí, alpinismo y escalada para alquilar. También se ha habilitado una terraza con paneles informativos en los que se detallan diferentes rutas y ascensos a picos. “Se ha creado un mirador panorámico de 360 grados en el Tuc de la Cima, desde donde se tienen vistas de la Pica d’Estats y del Aneto. También se han señalizado itinerarios en función de la dificultad y se ha creado una zona de escalada con 14 vías de iniciación”, resume Eric Van der Vliet, asesor externo del proyecto y vecino del municipio. Todo está listo, ahora falta determinar quién lo acaba gestionando.Lladorre reivindica la importancia del complejo para evitar la pérdida de población“El objetivo es desestacionalizar la demanda, extraer todo el potencial que tiene Tavascan y crear algún puesto de trabajo más; esta es una estación que mantiene la esencia del montañismo de antes, en una cara norte donde la nieve se mantiene muy bien y con un refugio en un lugar privilegiado”, subraya Van der Vliet.Periodista.