Será una obra de gran envergadura, y tendrña durante muchos tiempo la ciudad en vilo: Barcelona encara la recta final del verano con uno de los mayores cambios de movilidad del año a la vuelta de la esquina. Las obras de transformación de la estación de Sants entrarán este septiembre en una etapa especialmente visible para los viajeros, cuando deje de funcionar durante aproximadamente dos años el acceso desde la plaza dels Països Catalans. La remodelación, que empezará a finales de mes, aspira a convertir Sants en un nodo más amplio, accesible y mejor integrado en la ciudad.El cierre obligará a modificar los recorridos habituales de buena parte de los aproximadamente miles de usuarios diarios que pasan por la estación. El acceso principal se desplazará hacia la plaza Joan Peiró, mientras que en septiembre está previsto estrenar una nueva entrada en el lado mar, frente al parque de la Espanya Industrial. Para finales de 2026 se contempla otro acceso por el lado montaña, próximo a Viriat y a la estación de autobuses.Un kiss&train también desplazadoPor otro lado, la transformación de la estación barcelonesa no afectará únicamente a quienes llegan caminando. Con el cierre de Països Catalans desaparecerá también el actual espacio utilizado por los vehículos para dejar y recoger viajeros. El denominado kiss&train se trasladará también de Països Catalans al entorno de Joan Peiró, mientras que la reorganización de los accesos irá acompañando el avance de las obras.La actuación permitirá, además, ganar espacio para una estación que lleva años soportando un volumen de viajeros muy superior al de sus primeros tiempos. Según los datos difundidos sobre el proyecto, el espacio destinado a la alta velocidad crecerá un 175%, hasta superar los 10.000 metros cuadrados, mientras que el vestíbulo de Rodalies aumentará alrededor de un 85%. Los servicios al viajero también ganarán superficie.Una nueva relación con el entornoDe hecho, uno de los cambios más importantes será la construcción de nuevos espacios para la alta velocidad en el sector de Països Catalans. La futura estación distribuirá mejor los flujos de viajeros y contará con nuevas zonas de embarque, espacios VIP, oficinas e instalaciones técnicas en diferentes niveles. La plaza, por su parte, se integrará en una transformación urbana que pretende reducir el protagonismo del tráfico y mejorar la relación de la estación con el barrio.Aunque el horizonte de esta primera gran etapa se sitúa en 2028, las obras no terminarán ahí, pues Adif ya tramita la segunda fase de la transformación y, además, tiene abierta hasta el 4 de septiembre de 2026 la licitación para redactar el plan que deberá ordenar las distintas fases de ampliación y mejora de Sants. Entre las actuaciones futuras planteadas están el soterramiento de la zona de taxis, un nuevo aparcamiento y otro acceso al metro para mejorar el intercambio entre la estación de tren y las líneas L3 y L5.Para los viajeros, sin embargo, el primer gran cambio llegará mucho antes. Este septiembre marcará el momento en que la transformación de Sants dejará de ser principalmente una obra visible alrededor de la estación para modificar también la forma cotidiana de entrar, salir y moverse por ella.